Proceso menstrual y sensibilidad femenina (Testos)

Introducciòn
Mi estimado Pikaza me ha pedido que redacte esta noticia de manera que la pueda incluir en su blog. No sé cómo se puede hacer algo así, pero yo encantado estoy de que haya cabida para la ciencia en ese espacio lleno de religión. Y también de que los contenidos del mismo varíen de vez en cuando, que no sólo de Dios vive la humanidad y esta vez le toca a las hormonas.
Voy a comenzar contando algo personal.
Hace unos días, hablando con una amiga vía internet, dado el cariz que tomaba la conversación y las cosas que me contaba, cómo las decía, y cuál parecía ser la intencionalidad de las mismas, cometí el terrible pecado de hacerle una pregunta que transgredió los límites de su pudor o más bien...de su humor.
La terrible pregunta fue: "¿No será que estás ovulando?"
Su respuesta fue: "Gilipollas."
Y yo me lo tomé a risa en ese momento, porque siendo alguien que me conoce muy bien, debería saber que mi interés por esas cuestiones es constante, todo lo que huela a bioquímica o a psicología me atrae.
Pero la respuesta iba en serio. No sólo no me iba a contestar, sino que entendía la pregunta como una agresión o un chiste.
Al día siguiente, leyendo el periódico encontré la noticia que explicaba parte del comportamiento que yo estaba observando en ella. Y envié esa noticia a varias personas, entre ellas esta mujer y a Pikaza.
Ciertamente hay un tabú cultural sobre el periodo menstrual.
Ya desde el Antiguo Testamento se nos advierte que no debemos tener contacto con la mujer en "esos días". Hemos inventado montones de eufemismos para poder referirnos a ese proceso biológico, sin el cual la vida humana no sería posible. Y hasta nos han enseñado que si tienes la regla, no debes hacer mayonesa ni acercarte a quien la este haciendo, o de lo contrario, la mayonesa no se ligará y se "cortará" (tal vez haya una explicación bioquímica también para eso... alguna molécula expelida del cuerpo de la mujer que fue creada para joder las salsas).
Lo hemos escuchado de nuestras madres y abuelas, tías y hermanas. De igual forma, aún existen increíbles mitos sobre olores -alimentados y mantenidos por las multinacionales de lo aséptico- y relaciones sexuales durante el menstruo, que los sexólogos intentan ahora desmontar y que tardarán como poco un par de generaciones en lograrlo... con suerte.
Pero tristemente, incluso mujeres y hombres "de hoy en día", también tienen un tabú que parece que les impide hablar con franqueza y razón de los procesos hormonales que rigen con mano dura cientos de hechos y muchas explicaciones a los más variados comportamientos. Tal vez por su relación con el sexo, o por la falta de control sobre los mismos, parece que no nos gusta saber demasiado de "esas cosas".
Síndrome premenstrual
La noticia que encontré sin buscarla, y que venía en la edición electrónica de un periódico de internet, es la investigación que han llevado a cabo dos estudiosos del tema, Karen Faith Berman y Jean-Claude Dreher, en una institución usana (de los U.S.A, vamos).
Y no es que esté demasiado bien planteada la presentación de la noticia con respecto a las conclusiones del estudio. La noticia habla del llamado SPM o Sindrome Pre-Menstrual, que últimamente ha cambiado su nombre por TPM, o Tensión Pre-Menstrual.
Pero realmente nos habla de los primeros días del ciclo, hasta la ovulación, es decir, los 14 primeros tras la regla en una mujer de ciclo de 28 días.
Se han hecho muchos estudios, sobre todo desde la psicología del comportamiento, en cuanto a las elecciones que toman las mujeres en función a su momento hormonal según su ciclo. Se ha visto que, estadísticamente, en los primeros días de su ciclo les atraen más los hombres marcadamente viriles, una especie de machos-alfa, que les aseguren un buen esperma para una buena crianza. Mientras que tras la ovulación, los 14 últimos días buscan hombres con rasgos más femeninos, cuyas conductas son más cooperativas, menos agresivas, persiguiendo la ayuda en la crianza y el cuidado de la prole.
Aparte de éste, los hay de todos los tipos. Sólo lo cito como ejemplo.
El placer de la mujer premenstrual
Pero las nuevas técnicas de imagen diagnóstica permiten ver al cerebro en el momento en que hace algo, decide, disfruta, etc. Y eso han hecho esta pareja, estudiar el sistema de recompensa de las mujeres según su momento del ciclo.
El sistema de recompensa cerebral es posiblemente el más importante en el desarrollo temprano humano. Está regido por una sustancia llamada dopamina, muy parecida a la anfetamina estructuralmente, que es la responsable de que sintamos placer, alegría, estimulación positiva.
Ese sistema es el responsable de que al comer disfrutemos, al tener relaciones sexuales gocemos, al conseguir superar un reto nos sintamos felices. Y eso es determinante en los comportamientos que elegimos o rechazamos, en función de cómo afectan, positiva o negativamente, a ese sistema. Desde la perpetuación de la especie a la propia supervivencia están íntimamente ligados a la dopamina.
Pero también lo están a comportamientos que pueden resultar destructivos, como el consumo abusivo de ciertas drogas (no de todas), alimento, sexo, ludopatía y conductas de riesgo, en el plano físico, el psicológico y el sexual.
Y este estudio lo que ha venido a comprobar, es que las mujeres que se encuentran en los primeros días del ciclo, cuando sus niveles de las hormonas responsables de su condición sexual, los estrógenos, son más altos, las mujeres reciben mayor placer por sus conductas de riesgo (todas las mencionadas antes).
Su cerebro les gratifica mucho más en esa fase del ciclo ante drogas que afectan directamente a la dopamina, como la anfetamina o la cocaína, ante el juego con mayores riesgos, y otros comportamientos que estimulan ese sistema. Eso las hace más vulnerables a varios trastornos, exógenos y endógenos, que se deberían tener en cuenta a partir de ahora al diseñar planes de actuación y evaluar mujeres con dichos problemas.
Hombres, mujeres y drogas
Esto a primera vista contradice de plano la realidad.
Son los hombres los que ostentan las mayores marcas de consumo de alcohol, tabaco, drogas, sexo y conductas de riesgo, y sin embargo, los hombres no tienen (apenas) estrógenos.
En el caso del hombre, hay otra hormona, responsable a la vez de su sexo, que es la testosterona, y que la mujer apenas tiene. Esta cumple también cientos de funciones, y como en el caso de la mujer, aunque ésta es conocida de sobra desde hace mucho y sus funciones también, no se la aprecia lo suficiente.
Cuando un hombre acude a la consulta de un médico, con problemas de bajo ánimo, falta de fuerzas, falta de sensación de bienestar, y problemas con la libido, el médico probablemente diagnosticará una depresión. Pero casi ningún profesional se parará y comprobará, con un simple análisis de sangre, si ese hombre tiene bien sus niveles de testosterona (trastorno cada vez más frecuente). Y el tratamiento será como poco inefectivo, y eso cuando no logre empeorar ciertos síntomas para desgracia del paciente.
Siguiendo con la mujer, no podemos reducir ninguno de los dos casos a simples hormonas. Nuestro ámbito cultural puede pesar más que la droga más potente.
En la mujer, durante la segunda parte del ciclo y para ayudar a que un posible embrión fecundado pueda implantarse en el útero, rebaja sus niveles de estrógenos y aumenta los de las hormonas que ayudan al desarrollo y gestación de ese posible embrión. Descienden los niveles de estrógenos y aumentan los de la progesterona, que consigue que esa predisposición química de los primeros 14 días deje de tener ese efecto sobre el sistema de recompensa cerebral.
Hormonas sexuales y vulnerabilidad ante las drogas
"Estos resultados establecen el fundamento neurobiológico para entender el impacto de las hormonas sexuales sobre la vulnerabilidad a las drogas, las enfermedades neuropsiquiátricas con distinta expresión en hombres y mujeres, y los desarreglos hormonales del estado de ánimo. Se piensa que la mayor disponibilidad, receptividad y grado de deseo que puede ocurrir durante el periodo ovulatorio facilita la reproducción. La activación hormonal del circuito de la recompensa antes de la ovulación puede modular tanto el comportamiento de aproximación como el hedónico y consumatorio", concluyen los investigadores.
Extrañamente a los redactores de la noticia, esto les hace llegar a la conclusión de que la mujer es "menos femenina" en su respuesta a estímulos sexuales durante la segunda mitad del ciclo, justo en el momento en el que por sus hormonas, su comportamiento difiere más del comportamiento adictivo, cazador, y de riesgo, que es un típico estereotipo en los hombres.
Incluso dando por válido que se puedan aplicar estereotipos tan amplios a mujeres y hombres, creo que encierran implícitamente a la mujer en una serie de conductas que son más patrones culturales que hechos fisiológicos.
¿O es que han encontrado estos periodistas la perfecta expresión de la feminidad?
Sirva este estudio y estas letras para hacer una reflexión sobre todo aquello que creemos tener bajo control, cuando realmente lo que casi siempre hacemos es justificar a posteriori las conductas que desarrollamos.
((Gracias, Testos))