Decepcionante Unión Africana

(AE)
Hay veces en las cuales, cuando se juntan los ministros de Asuntos Exteriores o los jefes de Estado de los países africanos y se ponen de acuerdo en algo, estos se asemejan más a un grupo de amigotes con un pacto de silencio y de mutua protección que en representantes comprometidos con la paz y la justicia.

La Unión Africana es muy gremial, y la reciente decisión de “proteger” al

presidente sudanés Omar el-Bashir de la orden de captura de la Corte Internacional de Justicia de La Haya no hace sino confirmar que, más allá de lo justo o injusto de esta orden judicial, lo que buscan los jefes de estado o los representantes de las diplomacias africanas es autoprotegerse ellos mismos de posibles “ataques exteriores” promovidos por otros grupos que puedan luego degenerar en procesos judiciales. La verdad es que no faltan miembros realmente impresentables que están muy interesados en que esta versión africana de la “omertá” mafiosa siga siendo la moneda de cambio que rija las decisiones del rumbo diplomático de la Unión Africana.

En varias ocasiones me ha sorprendido la “visceralidad” de las decisiones de la UA, que es capaz de defender, o de decir poco o nada, a un estado quasi-estalinista que priva de libertades básicas a sus ciudadanos como Eritrea o a un Mugabe-prestidigitador capaz de presentar el caso de su país y de su nefasta gestión personal como un “acoso de los necolonizadores contra la independencia y la soberanía” del país que él ha esquilmado y torturado desde hace decenas de años. Frases así son jaleadas en la sala de reuniones y son aceptadas acríticamente como si fueran dogmas de fe, simplificados hasta el absurdo. De alguna manera me suenan a otras en las que se acusaban de los males de otro país “al contubernio judeomasónico”... aunque nadie supiera exactamente lo que se quería decir con ese atajo de palabras. Pues bien, con tales juegos malabares de oratoria se conforman y se autosatisfacen los insignes jefes de estado... y así se protegen, encarnando aquel proverbio inglés de “ráscame tú la espalda que yo te rascaré la tuya.” Hoy por ti mañana por mí, querido homólogo, solo Dios sabe lo que en el futuro pueden inventar esos desgraciados activistas de Derechos Humanos a sueldo de la CIA y de los poderes coloniales y me joden el invento, así que lo mejor es blindarse. Hoy por Bashir, mañana por Obiang. Kagame, Afwerki, Biya o el Rey Mswati, por mencionar algunos ejemplos de líderes “bajo sospecha.”

Pues sí, por desgracia, la UA se mueve a golpe de emociones, no de principios... porque si se aplicaran principios ya habría más de un presidente que tendría que estar de patitas en la calle después de perpetuarse en el poder lo que no está escrito (el recientemente fallecido Omar Bongo y el apergaminado Gaddafi son dos ejemplos señeros de lo que digo) o, si se decidieran por una vez revestirse de dignidad, harían el hueco a otros elementos de cuidado que, con la manida cantinela de achacar los males siempre a los de fuera o a los señores de antaño, oprimen hoy a sus conciudadanos y saquean los recursos de sus países con un ahínco, un refinamiento y un ensañamiento mayor aún que el de los antiguos señores coloniales. Creo que, ante gestos como estos de sus sucesores, alguno de los grandes africanos como Nkrumah o Nyerere, fundadores de la antigua Organización de la Unidad Africana, deben estar revolviéndose en su tumba.
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