Egipto, ese anómalo país africano

(AE)
Al final el conjunto egipcio se llevó la Copa de África a

casa por sexta vez. Como no soy muy aficionado al fútbol, no he seguido los avatares de este campeonato continental, que, como es normal en estas ocasiones, levanta furor no solo en sus feudos nacionales, sino también en otros países.

Es maravilloso ver la energía y la pasión de países terceros que, aunque no estén compitiendo, siguen con gran interés las hazañas de sus selecciones preferidas. Recuerdo con agrado aquella Eurocopa que se siguió con tanto interés que incluso en los supermercados de Kenia se podían encontrar gorras de TODOS los países participantes. No sé si en Europa se pueden encontrar sitios donde se puedan comprar fácilmente gorras o bufandas de Camerún, Sudáfrica o Ghana...

Los egipcios han ganado y según dicen con toda justicia ya que han jugado bien. Lo que sí me da pena, y creo que es un sentimiento compartido por muchos africanos, es el hecho que sean ellos los ganadores de la Copa de África cuando en general no se sienten africanos. Viví en Egipto un par de años y la denominación “africano” siempre se la tomaban a mal... raro era el que no recurría al famoso tópico “yo no soy un africano, soy un árabe”. Y esto, según sé, se repite en todos los países del Norte de África, de Egipto a Marruecos. Quizás sea porque asimilan el término africano al de negro... el caso es que no se sienten identificados y, casualidad del destino, sólo se alinean con los africanos cuando llega la Copa de África... o sea cuando les conviene. Durante el resto del tiempo, ellos son árabes y punto. Por eso, me da pena que hayan ganado la copa que representa a un continente con el que ellos no se sienten para nada identificados.
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