De crímenes, víctimas y de héroes que mueren

(AE)
Decía mi compañero de blog en el post de ayer que a veces las vidas humanas parecen que no contaran… quizás si esas mismas vidas fueran de otro lado, de otro país o de otra región, habría más movilizaciones, más información, más justicia y más consciencia de lo que de verdad pasa en el mundo. En suma, otro gallo cantaría... pero es África de quien nos toca contar y a veces hay que desgallitarse para que los medios de comunicación se hagan eco de lo que pasa aquí. En África, la vida puede valer muy poco.

El diario Daily Nation de Nairobi publicaba en su portada de hace varios días la foto de casi una treintena de rostros, todos ellos víctimas de bandas armadas que asolan el país. El rotativo preguntaba a los lectores y al gobierno :¿porqué tuvieron que morir?. En los últimos dos meses, 53 personas han muerto a manos de estos criminales organizados. Cuando una policía existe de nombre pero de verdad son funcionarios de la desidia y la corrupción, cuando un gobierno de lo que se preocupa es a controlar a su oposición y a mantener siempre una apariencia impoluta, cuando los honorables parlamentarios bien se cuidan de cuidar sus sillones y de sacar sus buenos beneficios a los dineros públicos en forma de dietas, suplementos, transporte y otros... ¿qué importan 30 vidas segadas en los últimos dos meses de la manera más violenta? El clamor de la calle y de las familias de las víctimas parece que no les llega. Les trae al fresco. Hoy la policía sigue siendo, según las encuestas, el cuerpo público más corrupto y menos íntegro... y mientras tanto los criminales se benefician de esta falta de moralidad pública.

El extremo de esta situación se mostró hace dos días. Si todas estas muertes de personas inocentes es condenable, mucho más la muerte de una persona que ha pasado toda su vida intentando salvar a sus semejantes. Nos referimos al doctor Bwayo, un médico keniano, profesor de universidad y eminencia en el mundo de la investigación sobre el virus de inmunodeficiencia adquirida, el SIDA.

En los últimos tiempos, este profesor estaba trabajando en la elaboración de una posible vacuna contra este peligroso virus. Miles y millones de personas en todo el mundo están esperando un medio para poder prevenir la enfermedad... y la persona que, escogida entre miles por su talento y su diligencia, es capaz de hacer que tal bendición se materialice cae víctima de unas balas criminales.

Esta es la tragedia silenciosa que se desarrolla en esta región, plagada de bandas criminales que prácticamente campean tanto en medios urbanos como rurales imponiendo su ley y a veces aprovechándose de una impunidad comprada a base de mordidas y sobornos. Porque al final de la cadena, la corrupción tiene también su precio en sangre y estas víctimas inocentes son una prueba fehaciente de esto.

Esta vez ha sido el macabro turno del Dr. Bwayo, la semana pasada fue el de Geoffrey Chege, Director Regional de CARE International, una de las ONGs internacionales más conocidas de la región y así todo un goteo de víctimas inocentes que se podría evitar si hubiera fuerzas armadas más profesionales y políticos que supieran erradicar el cáncer de la corrupción, el cohecho y la colaboración de policías con bandas y redes organizadas.

Sean estas líneas un homenaje a todas esas personas. De una manera especial, quisiera dejar constancia de la biografía del Dr. Job Bwayo:

El Dr. Job Bwayo era un experto en SIDA y en enfermedades tropicales, siendo uno de los investigadores principales en la Iniciativa Keniana de Vacuna contra el Sida.

Nació en 1945, hizo sus estudios de Medicina en la Universidad de Nairobi y trabajó posteriormente el el Kenyatta National Hospital, la institución sanitaria más grande de todo el África del Este. Mientras trabajaba en este hospital, continuó su labor investigadora y su especialización académica.

Ha sido co-director del departamento de Microbiología de la Universidad de Nairobi. Fue un pionero en la investigación médica sobre aparente mecanismos naturales contra el virus de inmunodeficiencia adquirica que fueron detectados entre grupos de prostitutas de Nairobi.
Durante años, estuvo trabajando en un proyecto para desarrollar una vacuna contra el SIDA juntamente con algunos colegas kenianos en coordinación con la Universidad de Oxford. El profesor Bwayo enseñaba inmunología en el departamento de Microbiología de la Universidad de Nairobi al mismo tiempo que fue un miembro veterano del Centro de Estudios del Sida y de enfermedades sexuales dependiente de la Organización Mundial de la Salud.


Descanse en paz.
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