Braulio Rodríguez omite la polémica Pocos lazos negros y muchos peregrinos en Guadalupe

Pocos lazos negros por la 'extremeñización' del Monasterio de Guadalupe, alguno rojo (contra el SIDA) y un centenar de pins de la Orden de la Virgen de Guadalupe lucen en las solapas de las miles de peregrinos que se han acudido hoy en el Monasterio para celebrar el Día de Extremadura y de su patrona desde 1907. Lo cuenta Sergio Lorenzo en Hoy.

Ante una congregación que abarrotaba la basílica desde primera hora de la mañana, el arzobispo de Toledo y primado de España, Braulio Rodríguez Plaza, ha presidido la misa que clausara el año jubilar de la Virgen de Guadalupe. En su homilía no ha habido alusiones a la petición de que el Monasterio pase a depender de alguna de las tres diócesis extremeñas, sino una referencia a Guadalupe como "lugar de unión".

En primera fila, las autoridades, con el presidente de la Junta, Guillermo Fernández Vara, a la cabeza, asistían a la celebración sin los lazos negros propuestos por la Asociación Cívica Extremeña Guadalupex como símbolo de la reclamación sobre el santuario. En su lugar, el jefe del ejecutivo regional lucía un pin con la bandera extremeña que para la procesión cambió por otro de la Orden de Caballeros de la Virgen de Guadalupe.

Terminada la eucaristía, la imagen que preside el altar se sacó de procesión por primera vez en siete años. Un centenar de peregrinos descalzos y otros cincuenta de rodillas siguieron la comitiva que recorrió el atrio del Monasterio y la plaza mayor de la villa de Guadalupe. Desde el 2003, cuando se conmemoró el 75 aniversario de su coronación canónica, la Virgen de Guadalupe no había vuelto a salir de su templo, ya que según la tradición guadalupense, por «Señora y monacal», son contadas sus salidas.

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