Los demonios

Comentario Evangelio 29 de enero de 2012

Marcos 1,21 a 28

"Llegó Jesús a Cafarnaún, y cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su enseñanza, porque no enseñaba como los letrados, sino con autoridad. Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar: "¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno?¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres, el Santo de Dios". Jesús lo increpó: "Cállate y sal de él". El espíritu inmundo, dando un grito muy fuerte, salió. Todos se preguntaron estupefactos: "¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo. Hasta los espíritus inmundos les manda y le obedecen". Su fama se extendió enseguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea".

1.-Jesús quería la felicidad de la gente. No soportaba el sufrimiento de nadie. Ayudaba y curaba a todos cuantos se acercaban a él, bien directamente o a través de los demás que se lo pedían. Jesús vino a salvarnos con todo lo que somos, vino a salvar personas. Con lo que hizo y enseñó, nos descubrió que todos/as, absolutamente todos/as, somos personas, con unos derechos inalienables. En su tiempo, los pobres, los niños, los que no eran israelitas, muchos enfermos a los que llamaban endemoniados, o las mujeres, no eran tratados como personas. Jesús nos descubrió el concepto de persona con todo lo positivo que de ser persona deriva. En el entorno cultural y jurídico del tiempo de Jesús, ni en Grecia con toda su filosofía, ni en Roma con todo su desarrollo jurídico, el hecho de tratar a todo ser humano como persona era desconocido.


2.-En la antigüedad la gente encontraba misterios por todas partes. El desconocimiento les hacía buscar explicaciones en los dioses y en los demonios. Basta ver la cantidad de dioses que inventaron para dar explicación de lo que desconocían. Desde los egipcios, a los babilonios, a los romanos, a los griegos, pasando por la diferentes culturas primitivas, todo fue un esfuerzo constante por encontrar respuesta a tantos fenómenos naturales que desconocían, y sobre todo a las desgracias y enfermedades que sufrían, hasta el punto de intentar aplacar la ira de los dioses con sacrificios humanos. Aún se siguen practicando de vez en cuando abominables ritos satánicos que implican la muerte cruenta.

En tiempos de Jesús en Galilea echaban mano de los demonios para explicar las enfermedades, sobre todo las mentales, que eran bastante frecuentes, como lo son hoy sobre todo en los países pobres, fruto de toda clase de penurias como falta de alimentación, gestaciones y partos difíciles, marginación en la infancia, malos tratos, carencias sanitarias, etc.. Aún hoy estas enfermedades en algunos países subdesarrollados son consideradas como un castigo de Dios, y al niño o niña que nace así, se le oculta en casa, se le ata a una estaca para que no pueda salir, y no se le alimenta bien para que se muera lo antes posible. En muchos casos, cuando una madre tiene un hijo deficiente, el marido la culpa de infidelidad y la abandona, porque ella algo hizo mal que nunca le confesó. Así de triste y dolorosa es la condición de la mujer en muchas regiones más subdesarrolladas de los países pobres.

3.-Jesús cura a aquel enfermo, porque Jesús vino a acabar con los demonios. La gente se asombra de la facilidad con que lo cura y de la autoridad y seguridad con que Jesús actúa, que no procede de titulaciones, ni cátedras, ni cargos políticos, sino del deseo, capacidad y exquisita sensibilidad de Jesús para aliviar los sufrimientos de la gente. Esto es lo que siempre buscaba Jesús con los hechos extraordinarios que hacía. Hoy tenemos capacidad y medios más que suficientes para prevenir y curar la mayor parte los sufrimientos que padecemos los seres humanos, pero lo gastamos en viajes espaciales, en gastos militares, en fútbol de 'estrellas' en cirugía estética o mamoplastias, (solo en Brasil, cerca de 400.000 mujeres tienen prótesis mamarias PIP!!!). Pero el neoliberalismo solo entiende de dinero, de negocio, y hasta si hace falta negocia con la salud de la gente, porque en este sistema económico neoliberal sí que hay grandes y poderosos demonios causando innumerables daños a los seres humanos y a la naturaleza.

Son los demonios de la ambición, de la avaricia, del poder, del éxito, del triunfo sobre y a costa de los demás, no con los demás; son los demonios del consumismo, del lujo, de la presunción, del placer sin límite con la droga y el uso y abuso de las mujeres prostituidas y muchas veces indigentes. Los bancos, sus banqueros y sus negocios son el demonio más cruel de nuestro tiempo: ¡cómo les están haciendo gritar de desesperación, por ejemplo, a los desahuciados, a los pequeños empresarios, a los parados, a los apostados en una esquina pidiendo, ¡cosa que muchos no tuvieron que hacer nunca en su vida! Son los grandes demonios de la corrupción política, de las dictaduras, del soborno, de las Multinacionales depredadoras y contaminadoras de la tierra. El neoliberalismo capitalista es un demonio tan inteligente, nos ciega de tal manera, para que cuando nos lleguen sus nefastas consecuencias, nos echemos a nosotros mismos la culpa del mal que nos causan sus paladines, o incluso lleguemos a echar a Dios la culpa de los males que padecemos. Hacen que lleguemos a creernos víctimas culpables de nosotros mismos. Esto nos sucede, porque no hacemos un análisis crítico de la realidad opresora que nos rodea, porque además a dicho sistema no le interesa que pensemos, no quiere que descubramos las causas de las que somos víctimas. Este sistema nos hace creer que el mundo siempre fue así, que esto no tiene arreglo, que no hay solución. Creyendo ingenuamente esto que nos dicen, consiguen que no luchemos por cambiar las cosas, con lo que seguimos haciendo el juego a este sistema injusto, que sin ser ni de lejos demonios como ellos, somos pequeños diablillos que les ayudamos a mantener su poderío y su opresión.

Por tanto no busquemos la causa de los males que sufrimos en demonios invisibles o imaginarios, como si fueran seres concretos y reales que andan vagando por el mundo en busca de víctimas a quienes maltratar y hacer sufrir. Esos demonios no existen. Yo no puedo creer en un Dios todopoderoso y bueno que permita que tales demonios, ajenos a nosotros, anden por el mundo sembrando el mal, haciendo daño, causando sufrimientos a las personas o a la naturaleza. No tengamos miedo ninguno a esos demonios. Tengamos mucho miedo a esos otros grandes demonios que hemos citado más arriba: en ellos sí está la verdadera causa de la mayor parte de los sufrimientos que padecemos todos, especialmente los empobrecidos, víctimas de esos demonios empobrecedores.

4.-Si los creyentes en Jesús queremos ser coherentes con El, tenemos que luchar cada día más por acabar con todos los grandes demonios y los pequeños diablillos, y para eso debemos ser las personas más críticas con todo lo que aliena, oprime, manipula, utiliza, maltrata y envilece, a la persona humana. No podemos aceptar nada sin más, ni en lo económico, ni en lo político, ni en lo religioso. No podemos ser neutros e indiferentes. Tenemos obligación de cuestionarlo todo y ser coherentes con los valores fundamentales que dignifican a la persona humana: la justicia, la ética, la verdad, la igualdad, la fraternidad, la amistad, la colaboración, el trabajo, y por ahí crear una sociedad más tranquila, menos crispada; más libre, menos esclava; más feliz, menos deprimida; menos triste, más alegre; más gratificante, menos frustrante; menos desesperada y más esperanzada.

Seguir a Jesús es estar siempre de parte del pobre, del que sufre, del que lo pasa mal, del que necesita amor, cariño, comprensión, cercanía. Para seguir a Jesús tienen que dolernos como a El, los sufrimientos de la gente, la desigualdad, las injusticias, la marginación, la impotencia de los pobres. Para seguir a Jesús tenemos que poner de nuestra parte, como lo hizo El, todo lo más posible para que la gente no sufra, para que sea más feliz, para que tenga ilusión y ganas de vivir, para que encuentre sentido a su vida, para que todos tengamos confianza en nosotros mismos y en los demás, para que todos seamos capaces de hacer algo por los demás sin esperar nada a cambio, más que la satisfacción de hacernos la vida más feliz unos a otros.

5.-Jesús enseñaba con autoridad, pero la autoridad de Jesús no era para ejercer ninguna clase de poder político o religioso, no era para dominar, ni para imperar, ni para someter, ni para reprimir, ni para engañar, ni conseguir votos, ni corromper, ni dejarse corromper, ni sobresalir. La autoridad de Jesús solo era para hacer bien a la gente, para servir a los demás, para hacer a todos más libres y felices. Este fue, es y seguirá siendo el gran Jesús de Nazaret, que es el camino, la verdad y la vida.

Un abrazo cordial a tod@s.-
Faustino

EL DATO.-Otro banquero (Luzón, del Santander) que se lleva 56 millones de euros al retirarse . ¡Qué contentos se pondrán los desahuciados!

Cada habitante de la Unión Europea arroja anualmente a la basura 179 kilos de productos alimenticios en perfecto estado de consumo, según un estudio de la Comisión. Al mismo tiempo hay en Europa 79 millones de personas que viven bajo el umbral de la pobreza. En España 30.000 personas duermen diariamente a la intemperie.
Los precios de los implantes mamarios pueden ir de 3000 € a 7000 € todo incluido (prótesis, anestesista/cirujano/gastos clínicos).
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