Antes congregaciones, hoy movimientos, mañana sedimentos.

Y los “movimientos” siguen. Tocados todos por esa nueva primavera del Espíritu de que –voluntarismo crédulo— tanto le gustaba hablar al Jerarca Máximo anterior, JP-2.

Todo contra esta Europa materialista y hedonista que padecemos.

Llámese Comunión y Liberación o Comunidad de Ayala, o el que hoy está en el punto de mira, Legionarios de Cristo. Se les reconoce a algunos su altura intelectual sin las groseras experiencias místicas de otros tiempos.

Sigue el mensaje engañoso:
Vais en busca de lo que es importante y central en la vida.

Si alguien tan conspicuo lo dice, será verdad. Una idea se puede transformar en otras, da igual:
El Verbo se hizo carne, puede hoy significar que la belleza, la bondad, la justicia, el amor, la vida, la verdad, el ser que no está en un más allá platónico se han hecho carne...

Y revuelven en cada una de las palabras, en cómo la vida se ha hecho carne, en cómo esa vida se incrusta en mi vida...

Esta genialidad puede mover los corazones, porque el que no tiene otras inquietudes intelectuales, acepta lo fácil. La idea se transforma y adquiere nuevos tintes personalistas:
El instante, desde entonces, no fue ya una banalidad para mi. Todo lo que era bello, verdadero, atrayente, fascinante, encontraba en aquel mensaje su razón de ser, como certeza de presencia y esperanza movilizadora que hacía abrazar todo.

Debería pensar el crédulo que todo son ¡palabras!, como mucho imágenes mentales.

También es fácil movilizar con ideas, las que sean, ayer contra la morisma, por la “causa cristiana”, por Jerusalén, por los santos lugares; hoy contra el terrorismo, contra la droga y sus bestias asesinas, contra la guerra, contra la destrucción de la naturaleza...

Delante puede ponerse un lábaro, una cruz, un lienzo o un viejo traído y llevado vestido de blanco y ornado de tiaras.
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