Si estos pensamientos te ayudan...

Las causas verdaderas, alivian.- El hombre que sufre se siente consolado y, en la medida adecuada, satisfecho cuando le explican las causas científicas de su dolencia, porque sabe que la misma ciencia encontrará la solución.

Saber que ese dolor inaguantable, súbito, “mortal” se debe a un ataque de apendicitis, le quita cualquier preocupación añadida. Saber que la depresión que sufre es debida a la relación desequilibrada con sus jefes, privará a la dolencia de agregados auto-punitivos y culposos.

En cambio explicaciones que hacen referencia a pecados propios o ajenos como causa del mal que sufre, le producen todavía más inquietud y malestar.

Un nombre, un conocimiento. ¡Qué fácil es poner nombres a todo! Así nos creemos humanos. Sin embargo poner nombre a las cosas no hace que la realidad cambie.

¡Qué fácil es también buscar un dueño, un señor, un controlador, un guía para todo! Porque, si conseguimos que tal dueño nos sea propicio...



La realización, por el trabajo.- La perfección personal viene a través del trabajo, no sólo el que la sociedad le ha asignado a cada uno, siempre que se procure realizarlo a la perfección, sino también incluso aquellos de propio solaz.

Sólo el pensamiento y el trabajo, el primero como bien inmanente y el segundo como contribución al cambio social, redimirán al hombre de las penurias mentales y materiales.



Piensa bien y acertarás más.- Es preferible pensar siempre bien de los demás. Es una forma de crear amalgama social. Ya se encargarán ellos de defraudarnos.

La esperanza incluso... Hasta los delincuentes pueden pensar que obran bien cuando cometen sus fechorías. Al menos siempre encontrarán justificación a sus actos. Añadamos que ni delincuentes ni criminales lo son todo el tiempo. Eso sí, no hay justificación social al mal social.

Todos los hombres son sujetos de esperanza. Siempre hay algo que se pueda salvar del yo delincuente, incluso de su conducta. Esa es su esperanza.

¿Qué es Dios sino la propia conciencia?.- Hay quien hace las cosas bien porque “un dios”, su amado Dios, le está mirando. No llegarán a entender nunca que “ese dios” es su propia conciencia.

Dice la Psicología que la conciencia suele ser una “emanación” del ser colectivo que se instala en el propio yo en forma de normas de conducta que deben regir las acciones todas. Si a eso lo quieren llamar "dios"...
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