Feudal Guadalupe

Estoy convencido de que no son razones puramente crematísticas las que explican, y, por ahora, seguirán explicando, el absurdo de que la Patrona oficial y canónica de Extremadura -año 1907-, la Santísima Virgen de Guadalupe, signo y mantenimiento real del extremeñismo más puro, tanto religioso como cívico, pertenezca, a la circunscripción diocesana de Toledo. Esto no obstante, para no pocos, cristianos o no, no es posible que existan otras razones que no pasen por contadurías archidiocesanas de la todavía “sede primada” de Toledo, con capacidad para hacer perdurable el actual status contra el que en los últimos tiempos, personas, personalidades, instituciones, asociaciones y entidades extremeñas, aúnan sus protestas. Para lamentarlo más, sería imposible e injusto dejar de reseñar que precisamente las asociaciones de carácter religioso- piadoso son las que con mayor timidez, en número y fervor, se han hecho presentes en la redacción de su protesta ante la competente autoridad clerical en sus distintos niveles de apreciación jerárquica.

Ya en vísperas de la celebración de la masiva “Peregrinación Regional” a Guadalupe, “que servirá para poner de manifiesto la reivindicación de que su Patrona pase a formar parte de alguna de las diócesis de la Comunidad Autónoma de Extremadura”, podrán ser de utilidad y de complemento las sugerencias siguientes:

. Es dogma y culturalmente absurdo que el problema -eje central de tan justificada y copiosa protesta-, no haya sido resuelto ya a estas alturas del desarrollo integral de instituciones como la eclesiástica al servicio del pueblo, que en este caso es además “Pueblo de Dios”. De la fuerza gramatical, y de la veracidad cívico-religiosa del término “absurdo”, no se eximen en esta ocasión sus responsables máximos, aunque hayan sido, sean o pudieran ser, purpurados. Para tranquilidad de conciencia de algunos, huelga reseñar que, en conformidad con los diccionarios al uso, sinónimos puntuales de “absurdo”, registrados en los mismos, son “contrario y opuesto a la razón”,”chocante”, “arbitrario”, “contradictorio”, “disparatado” y, en ocasiones, “irracional”, que no quiere decir ninguna cosa personalmente ofensiva, sino que es “lo opuesto a la razón o que va fuera de ella”.

. Se les entreabren las puertas a unos y a otros para intentar desvelar la auténtica razón de ser de la entrañable y supina carga de veracidad cívica y religiosa de la que pueda ser poseedora la persistencia de la determinación canónica de Guadalupe –toledana (castellano manchega), y no Guadalupe-extremeña, y se encuentra el siguiente remedo y pantomima basada en procerosos fundamentos históricos: “La adscripción de Guadalupe y de otros 31 pueblos extremeños a la provincia eclesiástica de Toledo es una reminiscencia medieval y una reliquia del poder feudal del arzobispo de Toledo. En 1222, su arzobispo don Rodrigo Ximénez de Rada, adquirió, mediante compra, los derechos sobre los territorios orientales extremeños al Conde Alfonso Téllez que, a su vez, los poseía por razón de conquista a los musulmanes”.

. Con datos y documentación tan fehacientes -en los que por ahora sería aconsejable no ahondar, si bien tener en perspectiva su ulterior tratamiento y consiguiente aplicación de las rentas “primadas”-, la calificación de “absurdo”me parece inofensiva, candorosa, ingenua y hasta indulgenciable. Y deploro además que, la solución tan eclesial como la reclamada por toda Extremadura, con unanimidad extra o supra partidista en este caso, los hombres de la Iglesia no la hubieran adelantado hace ya tiempo, como testimonio de sensatez y de sintonía con el pueblo, antes y después de haber mensurado con responsabilidad y evangelio el sentido y contenido “pastorales” implícitos a su decisión. Es desolador comprobar que siempre, o casi siempre a la Iglesia, sus propios y cualificados representantes la hagan llegar tarde, o, a veces, ni siquiera le permitan llegar… El caso de Guadalupe es flagrante y, para honra y honor -o para deshonra y deshonor- de quienes lo siguen haciendo posible, - algunos “en el nombre de Dios”-, único en España.

¡Por amor de Dios o, por favor!, resuélvannos cuanto antes este problema, dado que son muchos, y más importantes, los que están a la espera de la dedicación de nuestro tiempo y de nuestra reflexión y que además no corren el riesgo de “contaminación económica”, que es tan patente para muchos en el de Guadalupe- Toledo, ya desde el mismo instante y espíritu medievales de la compraventa feudal por uno de sus preclaros arzobispos, por más señas campeador y guerrero.
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