En el día de hoy también debemos condenar y condenamos, en esta ocasión a dos día debajo del ojo del puente y por supuesto haciendose acreedora al en su caso merecidísimo título de Boba de Coria a la señora, señorita o lo que sea que dice llamarse Yolanda, sin que haya acreditado fehacientemente sexo ni estado civil.
Sólo ha dejado constancia, esa sí fehaciente, de la ausencia de neuronas en su cerebro. Dije yo que unos habían afirmado que en la cena Nuncio-Presidente se habían bebido tres vinos. Y el Nuncio que solamente uno. Y que por tanto alguien había mentido.
Pues este genio de la lógica, este Aristóteles redivivo, llega a la conclusión que ante tan elemental deducción, aquí el único que miente, como siempre, soy yo.
Y no le dará vergüenza ir así por el mundo. Esta es una Boba de Coria con lazo.