En el día de hoy, debemos condenar y condenamos, a una noche de pernocta bajo el puente de Coria en el ojo que dejamos a su elección, a quien se hace llamar Ogonza por sus afanes didácticos de maestro Ciruela.
Haciéndose intérprete de Cristo asegura que el Divino Maestro jamás trató de m... a nadie. Y en eso tiene razón. No consta que jamás hubiera empleado esa palabra. Pero a unos les llamó sepulcros blanqueados, a otros les echó a zurriagazos del templo, hubo alguno a quien dijo que mejor le hubiera sido no haber nacido, a otros les condenó al llanto y al crugir de dientes y a algunos más les llamó malditos de su Padre. Pues yo soy una hermanita de la caridad por llamar m... condicionada a un obispo.
Entiendo que el señor o la señora Ogonza me tenga mucha antipatía. Para eso estamos. Pero que no se invente películas del Oeste.
Por inventárselas, y en mi bondad evangélica, una nochecita ni siquiera a la intemperie. Debajo de un ojo del puente de Coria.