El arzobispo de Granada ha dado respuesta inmediata a las acusaciones que se acaban de hacer a un sacerdote de su archidiócesis.
Me parecen excelentes la rapidez, la decisión y el texto. Todo está bien. Ojalá los obispos se acostumbren a actuar conforme lo demandan las circunstancias. Con prudencia, con caridad y con firmeza. Pero no mirando a otro lado, dejando que el tiempo arregle lo que no va a arreglar sino a pudrir, y dando pie a que los enemigos de la Iglesia dispongan de bazas que los obispos no les deben dar.
Don Francisco Javier, ha aprendido usted mucho. Y bien. Empiezo a pensar que Granada ha conseguido un buen arzobispo. Y me alegra mucho reconocerlo.
Su inmediata respuesta ha acallado muchas bocas. El sacerdote será culpable o inocente. Ya se verá. Ojalá sea lo segundo. Pero el arzobispo ha sido arzobispo. Lo que tiene que ser.