¿Don Ricardo Blázquez reelegido presidente de la CEE?

No voy a entrar en la campaña. Y además no tengo voto. Sólo constatar lo que se dice. Mis preferencias, por otra parte, son mías. Y bastante conocidas.

Don Ricardo, hace algún tiempo, se medio postuló como candidato. Lo que digan mis hermanos, yo si ellos quieren...

Luego se argumentó con lo del feo. Tan buena persona, y no me cabe la menor duda de que lo es aunque también sea tan inútil como bueno, no puede no ser elegido. Sería el primer obispo con quien fuera a ocurrir eso. Cómo se le va a hacer ese desaire...

Pues como en los equipos de fútbol. Pienso que pocos entrenadores serán tan buenas personas como Irureta. Pero si los resultados no salen habrá que cesarle. Sin pensar en sus hijos, su mujer, su madre en el caso de que viva...

Han venido luego los apoyos. Sería el presidente que más gustaría a Rodríguez Zapatero. Pues vaya recomendación. Desafortunada por dos motivos. El primero porque no parece que lo que guste a ZP sea lo bueno para la Iglesia. Y el segundo porque suele ser gafe: Kerry, Schrröder, Segolene...

También ha recibido el apoyo de dos obispos: el cardenal Martínez y Vives. Pues qué quieren que les diga. Parece que los obispos van por otro lado.

Y por último hoy ha recibido hoy otro apoyo. El de Federico Jiménez Losantos. Es su candidato favorito. No Rouco, Cañizares o cualquier otro. Blázquez. Lo dijo clarísimamente.

Pues vaya potpourri. Un enemigo de la Iglesia, un agnóstico convicto y confeso y dos obispos que más bien parecen marginales a los sentimientos de sus hermanos.

Acaba de perder, ayer mismo, un voto seguro. El de su auxiliar Echenagusía. Y pudiera ser que antes de las elecciones se quedara también sin los de Carrera, Dorado y Soler. Cuya sustitución ya clama al cielo.

Yo se la veo muy negra. Pero también he de decir que si, en un inmenso error, los obispos españoles renovaran su confianza en Don Ricardo Blázquez, mi fe no se resentiría en lo más mínimo. Se habrían vuelto a equivocar. Pues, a esperar. Porque todos sabemos, con fe católica, que los obispos no son infalibles. Y ni siquiera el Papa en sus nombramientos. Y en otras muchas cosas.

Me parece que el gafe del señor Rodríguez Zapatero va a ser otra vez definitivo. Pero si en esta cuestión no lo fuera tampoco pasaba nada. Tres años más inanes en la presidencia de la Conferencia Episcopal y luego Dios dirá.

Va a ser, y esto es seguro, la desaparición de dos obispos que siempre estuvieron en el machito: Dorado y Sánchez. Pues si reeligen a Blázquez nos contentaremos con eso.
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