González de Cardedal y la Compañía de Jesús.

Durísimo de fondo el artículo que Olegario González de Cardedal acaba de publicar no sé donde sobre la Compañía de Jesús. Lo encontráis en Ecclesia Digital.

A mí este señor me cayó muy mal y siempre creí que se exageraba mucho en la valoración de sus ideas y de su castellano. Fue un teólogo señaladamente progresista y uno de los responsables, con tantos otros, de la deriva de la Iglesia hispana.

Hasta que un día, no hace mucho, cambió. En un caso comparable al que vivimos, hace más tiempo, con monseñor Sebastián.

No faltará quien diga que cuando soplaban aires de fronda era avanzado y cuando éstos rolaron a la dirección contraria, tradicional. Vamos, que se acomodaba a las situaciones como la veleta a los vientos.

Creo que hoy ya no se puede pensar eso. A sus setenta y tres años ya no puede esperar nada. Lo que decía antes podía ser interesado. Ahora manifiesta lo que siente. Por lo menos lo que siente hoy.

La Iglesia suele ser muy mala pagadora en este mundo. Con eso de que el premio, eterno, lo vas a tener en el otro se desentiende de pagar en éste. A algunos, muy pocos, los declarará santos. Pero ya están gozando de Dios. Y la declaración no cuesta nada.

A otros pocos, muy escasos, les da algún honor en este mundo. Les hace obispos, cardenales, Papa. U otras designaciones de mucho menor rango. Miembros de la Comisión Teológica Internacional, canónigos, vicarios, prelados domésticos... Poca cosa y alguna casi vista y no vista.

González de Cardedal ha tenido ya alguna de esas distinciones, creo recordar que fue miembro de la Comisión Teológica, y sabe que lo demás es imposible. O prácticamente impensable. Él, que va de paisano, no debe tener especiales anhelos de filetata. ¿Cardenal? Eso le podría llegar, con voto o sin él. Pero es el primero en saber que es muy improbable.

Su actual alineación le va a suponer también el alejamiento y probablemente la reprobación de quienes fueron sus amigos y de los medios que les secundan.

Por todo ello pienso en la sinceridad actual del teólogo. Si hoy se expresa así es porque piensa de ese modo. Y sin esperar nada ya en este mundo. Ya le mueve sólo el amor a Cristo y a su Iglesia. De lo que me alegro mucho.

El análisis que hace de la Compañía de Jesús, con guante de seda y mano de hierro, me parece exactísimo. La realidad actual y el inmediato pasado son como los refleja. Y no sólo en la Orden sino, como él señala, en todas aquellas congregaciones de espiritualidad e inspiración ignaciana que han seguido los pasos, los tristes pasos, de sus mentores.

Sólo hacerle una corrección a González de Cardedal. Los jesuitas no han perdido una tercera parte de sus efectivos. Ha perdido la mitad.

Si yo hubiera escrito ese artículo, los de siempre me hubieran dicho lo de siempre. Mis odios, mis frustraciones, mis complejos... Pues a ver qué le dicen a Olegario en ese lucidísimo análisis de la Compañía de Jesús en Congregación General. A mí no me queda sino suscribirlo. Tal vez con algunas rebajas a Arrupe y a Rahner. Que suenan mucho a licencias de estilo. El ricino sólo se traga muy mal.

A todos les recomiendo la lectura de este importante artículo de Olegario González de Cardedal.
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