Varios amigos me han hecho llegar un vídeo que recomiendo vivamente lo veáis. Se titula
La defensa de la catedral de Neuquén. Y lo que allí se refleja debió ocurrir hace unos días.
Me costó muchísimo trabajo abrirlo porque soy muy negado para esas cosas. Y como mi ordenador vuelve a estar sin voz lo vi sin sonido. Si algún amable lector quiere poner el enlace, independientemente de que ahora me ponga a buscarlo por si lo encuentro, no sólo se lo agradeceré yo sino todos aquellos que puedan acceder a él.
Y vaya mi testimonio de admiración y afecto a esos valientes jóvenes argentinos que nos han dado una lección de catolicismo. En estos días en los que hermanos nuestros mueren por Cristo en la India, están amenazados en Iraq o sufren prisión en China, negros nubarrones antieclesiales se ciernen sobre las Repúblicas hermanas de Hispanoamérica. Y también allí surgen los testigos de Jesucristo.
Avanzaba por la calles de Neuquén una muy nutrida manifestación feminista. Y ante las puertas de la catedral un grupo de jóvenes católicos, tal vez un centenar, guardaba la entrada del templo. Rezando. Cuando llegaron ante ellos les debieron decir de todo, ya os he dicho que mi ordenador no tiene voz, y el riesgo físico que corrían parecía inminente. Ni uno se movió. Aguantaban impasibles los insultos y seguían rezando. Era lo más parecido a un circo romano en el que las turbas reclamaban la vida de los cristianos y estos, en la arena, miraban al cielo y rezaban a Dios.
Os impresionará la serenidad y la fortaleza de esos jóvenes. Mirad el vídeo los que podáis. Os sentiréis orgullosos de esos jóvenes y de compartir, aunque nosotros tan cómodamente, su fe.