Rouco, ¿un Papa que no llegó?

José Catalán, en su Blog colega, nos habla de como el fallecido cardenal Javierre proponía al cardenal Rouco para suceder a Juan Pablo II.

Y hace unas interesantes consideraciones sobre aquello. Yo no siento que su previsión y sus deseos se hayan frustrado. Creo que en la persona del cardenal Ratzinger la Iglesia eligió un extraordinario Papa. No había mejor candidato. Y así se impuso enseguida.

Pero me alegra mucho que se recuerde que en días preocupados por la salud de aquel Papa extraordinario que fue Juan Pablo II el Grande, nuestro cardenal de Madrid estuviera en las quinielas. No en esas sin sentido, y sin conocimiento, que muchos lanzan, o lanzamos, sino en las de un cardenal de la Iglesia.

Yo he manifestado con frecuencia mi reconocimiento al cardenal Rouco, mi pastor diocesano. Creo que tenemos en Madrid un excelente arzobispo. Aunque también he criticado, más que decisiones suyas, consentimientos suyos. Públicamente. Y desde el respeto a su persona. Ha hecho mucho y bien. Y tolera alguna cosa en mi opinión mal tolerada. Si bien él sabe mucho mejor que yo lo que hay y los mimbres que tiene para hacer el cesto.

El balance me parece altamente positivo. Que alguien, desde una perspectiva más universal y con más datos, creyera que Don Antonio María podría ser el sucesor de Juan Pablo II, dice no poco en favor del actual arzobispo de Madrid.

El cardenal Rouco cumple este año los setenta y uno de su edad. Seguramente, y así lo deseo, llegará al próximo cónclave muy mayor. Y ojalá, incluso, que le alcance sin voto electivo. No es probable que tras la elección de un Papa anciano elijan a otro de esa edad. Pero el reconocimiento que en su día hizo el cardenal Javierre me parece una justa valoración de quien es mi querido arzobispo.
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