¿Van a cerrar muchas universidades católicas y seminarios o van a continuar tomándonos el pelo?

Porque ya estamos hartos de que nos digan una cosa y luego hagan, permitan y hasta animen la contraria. El cardenal Grocholewski acaba de hacer público un documento que parece una tomadura de pelo. Una más. Y a mí ya me queda poco.

Creo que esta frase del texto, que lo podéis encontrar en Ecclesia Digital, lo dice todo: ''Todos los docentes, de cualquier categoría, tienen que distinguirse siempre por la idoneidad científico-pedagógica, la honestidad de vida, la integridad de doctrina''. ¿Es una broma del señor cardenal?

Porque ni lo primero, ni lo segundo, y ya que decir de lo tercero, es lo habitual en muchas universidades pontificias o simplemente católicas, en muchísimos seminarios y en innumerables centros de estudios teológicos o religiosos.

Déjese, señor cardenal, de escribir documentos que son una verdadera burla y eche a los muchísimos profesores de todos esos lugares que no son idóneos ni científica ni pedagógicamente, llevan una vida deshonesta y se ciscan en el dogma y la moral de la Iglesia.

Las Pontificias de Salamanca y de Comillas, Barcelona, Sevilla, Granada, Valencia, Vitoria... se están hoy carcajeando de usted. Y parece que usted de nosotros.

Se ha llegado a tal desmadre, que usted debe conocer sobradamente y si no se ha enterado de nada habría que pensar que no sirve para lo que le han nombrado, que sobran los documentos.

No puede usted cantar lo conveniente que es la higiene en un domicilio cuando tiene usted la casa llena de cucarachas, pulgas, chinches y piojos. Primero fumigue y luego nos cuenta como deben ser esos centros. Porque en otro caso queda usted de bobo o de hipócrita. Y tanto los unos como los otros dan una deplorable imagen.

O nos toma usted el pelo o se lo están tomando a usted sin enterarse de nada. Ha llegado lo de su incumbencia a unos extremos tales que ya es algo así como si mañana le vieran a usted en una casa de prostitución, con insignias cardenalicias puestas, y dijera con una sonrisa a quienes allí se encontraban: Hijitos, no vayáis de putas, que a Dios no le agrada... Y usted con una rubia colgada de un brazo y una morena de otro.

O fumiga o se calla. Porque lo que ha hecho, hablar muy bien y no hacer nada, está colmando nuestra paciencia.

Aquí se acaba de ver como un exvicedecano de una Universidad Pontificia y creo que ya casado, ponía en cuestión la homosexualidad de Cristo, aduciendo una serie de estupideces en favor de la misma. Y casos como ese a docenas. Si supiéramos que estaba usted dispuesto a hacer algo, en unos días le presentábamos veinte casos que desbordan ampliamente lo que usted nos dice deben ser los docentes. Y en los apartados que usteda quiera. Sobran casos del primero, del segundo y del tercero. Sobre todo del tercero.

Puede dar por seguro que en todos esos centros van a utilizar su instrucción en el retrete. Porque están seguros de que es sólo un gesto inútil para lavar una cara sucia. Sin agua y sin jabón. Y sin eso no conseguirá lavársela.

Yo que he leído tantas palabras bonitas y he visto tan pocos hechos en concordancia con esas palabras no le doy valor ninguno a su instrucción. Porque ya se encargará usted de que quede en agua de borrajas. Sólo tendrá alguna credibilidad si vemos que lo que dice se aplica. ¿A que no?
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