Los catalanistas agotan el Tanagel

Hoy se acumulan las noticias. Un querido amigo me informa, y ya lo he contrastado, que Tribuna Catalana anuncia el próximo nombramiento de Salvador Cristau como obispo auxiliar de Tarrasa.

Será cierto o no. Pero la preocupación es manifiesta en esos sectores que hoy se baten en retirada y hacen desaforados esfuerzos por mantener un tipo que todo el mundo ve ya sumamente deteriorado.

Un obispo auxiliar para Tarrasa, y más en la persona de mosén Cristau, sería una clamorosa bofetada al barcelonés Martínez. Independientemente de que le nombren a él algún otro auxiliar. Y como no se lo nombren, o lo hagan en persona que no sea de su gusto, sería ya bofetada con pedorreta incluida.

Si añadimos que está pendiente el próximo nombramiento de obispo de Lérida, para donde también circula el nombre de un sacerdote barcelonés a quien Martínez demostró escasas simpatías, se comprenden las cantidades masivas de Tanagel que el peor sector de la Iglesia en Cataluña está adquiriendo en las farmacias.

De confirmarse esos nombramientos episcopales el vuelco de aquella Iglesia sería más que notable. Y quedarían muy marcadas las próximas sustitucioes. La de Soler es inmediata y podría ir allí, según se dice, el tortosino Salinas y el auxiliar de Tarrasa a Tortosa. O directamente a Gerona. También se comenta que Don Salvador podría ser la sustitución de monseñor Traserra en Solsona cuando le acepten la renuncia. Cumple los setenta y cinco años en 2009 por lo que es previsible que sea reemplazado en el 2010.

Y no falta quien asegura que el nuevo obispo ilerdense, a nada que se luzca, sería el sucesor de Martínez en Barcelona. Estamos en el terreno de las quinielas. Serán así o de otra manera. Pero el pánico se extiende. Y la esperanza comienza a nacer en Cataluña.
Volver arriba