No me gusta un pelo el nuevo secretario general de la Compañía de Jesús.

Tenéis la fotografía del personaje en Ecclesia Digital. Como no sé reducirla, pese a tantas y tan amables instrucciones como se me han dado, no la puedo reproducir. Y ya que en el título menciono el pelo evidentemente no es el del P. Echarte que es calvorota.

Aparece en la fotografía junto al nuevo P. General. Ambos con camisa abierta. El general con algo más de pelo, no mucho, que utiliza en esa manía que se da en tantos curas de intentar aparentar que no son calvos llevando los pelos de un lado del parietal al otro. Aunque en el caso del P. Nicolás mucho más discretamente que en el señor Anasagasti.

Supongo que la foto es de antes de la elección del nuevo Prepósito. O Tal vez no. Y que el P. Nicolás haya eliminado, para andar por casa, no ya la sotana del P. Kolvenbach sino incluso hasta el clergyman.

Pues el P. Echarte, con aspecto de fornido camionero vasco, es un durangués, nacido en 1951. Cumplirá en agosto 57 años. Jovencillo para lo que hay.

Parece algo sorprendente que la universal Compañía se haya fijado en nuestra patria de un modo tan señalado para configurar su cúpula jerarquica. El Prepósito general, el Asistente para Europa Meridional, el Asistente para Sudamérica y el Secretario General. Supongo que a jesuitas de otras nacionalidades les habrá parecido excesivo. Pero más sabe el loco en su casa que el cuerdo en la ajena. Y si no es loco con más motivo.

Este Echarte, cuando era Provincial de Loyola, fue quien se opuso a aquel funeral por Gregorio Ordóñez áduciendo el "carácter partidista" del mismo. Y aunque no debió ser él, sino su antecesor inmediato, quien recluyó en Loyola, hasta con prohibición de visitas, al P. Sagües por haber criticado al obispo Setién y sus simpatías, no se le levantó la prisión a aquel hijo de Loyola hasta el 2002, cuando Echarte ya estaba a punto de dejar el provincialato.

No he seguido sus hazañas evidentemente. Pero me encuentro ahora con un artículo de Alfonso Ussía (ABC, 25.2.2003) que también tiene su miga. Entre otras cosas dice: "Entre los detenidos pos colaborar con la ETA en el panfleto Egunkaria figuran un franciscano y un jesuita. El sacerdote jesuita Chema Auzmendi, fue coautor con otros siete religiosos de la Compañía de Jesús de un escrito publicado en Gara en el que denunciaban con dolor la ilegalización de Batasuna. Lucio Aguirre, Koldo Alcíbar, Josema Añón, Manuel Barrenechea, Jon Casado, Koldo Cacho y Javier Irigarai. Todos ellos autorizados por su superior, el padre Echarte, a trabajar, escribir y hablar sin pasar por el tamiz de la obediencia, privilegio que no disfrutan otros jesuitas, como el padre Sagüés o el padre Beristain, por poner dos ejemplos lacerantes".

Lo dicho, no me gusta un pelo. Aunque respeto muchísimo que mantenga descubierto su cráneo del frontal al occipital. Como si quiere cubrirlo con un modesto tejadillo como hace el P. Nicolás.
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