El negro porvenir de Vida Nueva.

Dimos la primicia, agradeciendo la información, que era importante, y procuramos contrastarla. Juan Rubio se hizo el gallego. En las escaleras estaba. Pero no supe si subía o bajaba. Vamos, que no soltó prenda. Hablaba del tiempo, de su magnífico cuadro del Greco, del manuscrito de San Juan de la Cruz, ambos en su monumental parroquia, o de la guerra de Irak.
Pero otros canales me confirmaban la noticia. Que no sé si me alegró o no. Pienso que Vida Nueva está acabada. Y que no la levanta nadie. Cumplió su ciclo, que ahora no voy a calificar, y, cuanto antes la entierren, menos pérdidas arrastrará. La Iglesia que propiciaba ya no interesa a nadie. Y últimamente ni se sabía ya cual propiciaba.
Pero si había alguien capaz de resucitar ese cadáver era Juan Rubio. Creo que le conozco algo. Y no hablan aquí afectos personales y discrepancias eclesiales aunque haberlos haylos. Afectos muchos y discrepancias sumamente asumibles. Que hacen, estas últimas, mucho más entretenido, creo que incluso puedo decir divertido, el encuentro. Y, por supuesto, entrañable. Doy fe yo y la da mi mujer. Qué suerte la de quien tiene amigos como él.
Me parece uno de los curas más inteligentes, más brillantes y más informados de España. Y también de los más independientes. Dice lo que piensa y piensa lo que dice. En eso no se parece a mí. Que digo lo que pienso pero a veces no pienso lo que digo. Por eso vale mucho más que yo.
Su Blog de las Iglesias Béticas es, en mi opinión, y hablando mal como yo suelo hacerlo, la releche. Nada se ha hecho en toda España comparable. Ahí está la Iglesia de Andalucía. Toda la Iglesia de Andalucía. Lo bueno y lo malo. Y expuesto todo desde la eclesialidad. Cierto que desde su sentido de la eclesialidad. Pero absolutamente eclesial. Aunque en ocasiones no coincidamos desde la santa libertad de los hijos de Dios. Aunque siempre desde la comprensión ante otras sensibilidades y, sobre todo desde el afecto. Que ciertamente es personal pero que nace de una eclesialidad compartida en lo fundamental. Y creo que puedo decir que hemos compartido ya mucho. En poco tiempo pero muchísimo.
Hoy, el mismo resurrexit, nos informa que el nombramiento no ha llegado a buen término. No tengo más información que su noticia. Pero me consta que no habla a tontas y bobas. Por supuesto que cabe la reconsideración de lo considerado y que la revista vuelva a lo que parecía decidido. Allá ella. Ya he dicho que creo que es lo mejor que se entierre al muerto. Pero, si hay alguien capaz de resucitar ese cadáver es Juan Rubio.
Me parece que se embarcaría en una muy arriesgada singladura. Pero a él le van los retos. En breve sabremos si va a pilotar la singladura de esa nave, tan averiada, o si habrá otro piloto que la lleve definitivamente al puerto de desguace. Eso o lo salva Juan Rubio o no lo salva nadie.