Buscar a Dios

Buscar
Tendemos a buscar siempre fuera de nosotros, sea lo que fuere. Si ha pasado algo, si busco algo concreto, si he de encontrar un “culpable”… siempre iremos en una dirección que no nos implique. Tenemos muchos ejemplos de situaciones vividas, de personas conocidas y tal vez, de las que no lo son tanto. He ahí a alguien que me ha ayudado mucho en mi camino de fe, hablo de San Agustín. Sí, él fue un santo que buscó a Dios en todas partes menos donde se encontraba realmente. Miró en todos los lugares posibles excepto en el interior de su corazón, y fue allí donde, finalmente, logró amar y ser amado por Dios.

Nuestro camino no es diferente, aunque tengamos la experiencia vivida de otras personas no sabemos, muchas veces, ver la senda que lleva a la plenitud. Encontrar a Dios significa mucho más que el mero abandono de todas las cosas que no son Dios, o el vaciarse de cualquier impulso, deseo… es algo mucho más profundo. “Nuestro descubrimiento de Dios es, en cierto modo, ser descubiertos por Él”. Por ello, nuestra actitud es puerta abierta o no para dejar que Dios nos ame, sólo así encontraremos y daremos sentido a nuestro ser. Sólo lo conoceremos en la medida en que somos conocidos por Él, y “nuestra contemplación de Él es una participación en Su contemplación de Sí mismo. Nos hacemos contemplativos cuando Dios se descubre a Sí mismo en nosotros”. Para amar hemos de conocer, por eso es preciso que Él habite en nosotros de una manera nueva, no por resignación… sino como punto principal de nuestra existencia, no únicamente como poderoso sino como misericordia, no sólo en su grandeza sino en su pequeñez porque es Él el que baja a nosotros, en que se entrega por cada uno… Hallar el camino, la forma o la manera es acercarse a ese Dios Amor que tanto anhelamos.Texto: Conchi García.
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