Templo

El hombre, rey de la creación, al que Yahvé creó a su imagen y semejanza, infundió su aliento y le dio el dominio sobre todo lo creado, lo podemos bien denominar templo. Sí, un templo en el cual habita el Espíritu. San Pablo dice a los cristianos de Corinto: “¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros?”.

Si pensáramos esto cuando tenemos delante una persona “non grata” quizás nuestra propia actitud haría que nuestras relaciones mejoraran y seguramente la tensión disminuiría, porque como decía mi abuela con mucha razón, “para que haya pelea tienen que ser dos que quieran pelear” Y sin embargo, cuántos templos humanos caen diariamente, cuántas personas por las críticas ajenas quedan destrozadas de por vida. Se puede matar materialmente pero también existen armas mortíferas psicológicas, personas que ya no serán capaces de remontarse, moralmente han quedado aniquiladas para siempre.

Si en nuestro corazón albergamos sentimientos de paz, de concordia, de benignidad, en una palabra de caridad, la vida para todos será mucho más llevadera y en la otra alcanzaremos la verdadera vida, porque como también dice San Pablo en la misma carta a los corintios, "la fe y la esperanza pasarán pero la caridad permanecerá para siempre". Texto: Hna. María Nuria Gaza.Foto: Hna. Carmen Solé.
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