Vendrá para juzgar a vivos y muertos

El juicio para los malvados será amargo pero justo al mismo tiempo. “El Señor tiene en la mano una copa de vino drogado que lo da de beber hasta las heces a todos los malvados de la tierra” (v 9).
Al reflexionar sobre este cántico durante la Semana Santa, viene a mi mente la actitud soberbia e inmisericorde de los jefes de los sacerdotes, los maestros de la ley y los ancianos que viendo como agonizaba Jesús colgado de la cruz, tenían la desfachatez de burlarse de él, sabiendo que era inocente de aquella muerte ignominiosa.
¿Cómo es posible que los sabios y entendidos de la ley ignoraran los salmos que hablan del último juicio? Ellos quedaban tan anchos al ver fallecer al hombre que perturbaba sus planes, ya podían estar tranquilos. Pero el justo juez tenía preparado para ellos otro plan: “Derribaré el poder de los malvados y se alzará el poder del justo” (v 11).
La muerte de Jesús en la cruz no fue una derrota sino la victoria que venció el mal. El justo murió por los pecadores, humanamente parece que los entendidos desperdiciaron esta victoria. Texto: Hna. María Nuria Gaza.