La actividad humana

Una buena cosa es la actividad humana. Supone esfuerzo, trabajo, creatividad, constancia,... Pensar, actuar, llevar a cabo obras que pueden beneficiarnos a nosotros mismos y sobre todo a los demás.

En la Gaudium et spes, del Concilio Vaticano II, algunos pasajes nos dan una rica enseñanza al respecto.

“La actividad humana, así como procede del hombre, así también se ordena al hombre, pues éste con su actuación no sólo transforma las cosas y la sociedad, sino también se perfecciona a sí mismo. Aprende mucho, cultiva sus facultades, se supera y se trasciende. Un desarrollo de este género, bien entendido, es de más alto valor que las riquezas exteriores que puedan recogerse. Más vale el hombre por lo que es que por lo que tiene.”


“La norma de la actividad humana es la siguiente: que, según el designio de la voluntad divina, responda al auténtico bien del género humano y constituya para el hombre, individual y socialmente considerado, un enriquecimiento y realización de su entera vocación”.


Texto: Sor María Josefa Cases.
Volver arriba