(Jairo del Agua).-La experiencia de Dios es una "sensación profunda de aspiración": Conviene precisar previamente que en toda persona surgen dos clases de "movimientos interiores", aspiraciones y necesidades.
a) Las aspiraciones provienen de las potencialidades del ser que tienden a desarrollarse y actualizarse continuamente. Son "movimientos de salida", de entrega, de búsqueda, que mueven, desarrollan, completan y perfeccionan a la persona sin exigir respuesta. Lo único que busca la persona es "vía libre" para sus aspiraciones, que no se le pongan obstáculos.
La aspiración más básica es la aspiración a la vida (interior y exterior) que nos impulsa desde nuestro nacimiento. Las aspiraciones suelen representarse por una flecha recta hacia arriba: sale de uno mismo sin vuelta.
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