J. A. MONROY
Manuel Azaña, ministro de la guerra, jefe de Gobierno y presidente de la República española, en un discurso pronunciado en las Cortes el 13 de octubre de 1931, afirmó: “España ha dejado de ser católica”. Tuñón de Lara, historiador de la España del siglo XX, dice que la derecha política aprovechó esta declaración para tomar la religión como bandera de combate, por conocer que era una plataforma susceptible de prender en grandes masas del país. Para entender correctamente el sentir de Azaña es preciso leer el discurso completo. El hispanista británico Hugo Thomas cree que Azaña quiso decir que España ya no era católica como lo fue, por ejemplo, en el siglo XVI.
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