Tonterías

NOA ALARCÓN

La sensación de vergüenza ajena, de impotencia y rabia que nos entra en los casos en que miramos a gente admirable y a gente déspota conviviendo dentro de una misma Humanidad debería tener un nombre, uno bien rimbombante, pero no lo encuentro en ningún sitio.


Estamos rodeados.

Las tonterías nos asaltan a diario. En mi caso, son tonterías literarias, pero tonterías al fin y al cabo, ridículas, como salidas de un cuento satírico.

No se puede esperar mucho de la Humanidad por sí misma, eso está claro. Eso es el leitmotiv de la Biblia: que no se puede esperar nada bueno de nosotros por nosotros mismos, somos heraldos de calamidades. A veces hay gente buena: a veces. Y en ese caso, sólo son un poco mejores que la media.

No debería ser posible que dentro de un mismo mundo habite lo bueno con lo grotesco, lo hortera y lo cutre. La vanidad, llevada a su más alto exponente, tal vez sea el narcisismo, o tal vez nos quedemos cortos llamándolo así. Hay gente que de verdad se cree sus propias tonterías. Esa misma gente que dirá que lo que yo digo aquí son tonterías.

Puede leer aquí el artículo completo de esta filóloga y escritora de fe evangélica, titulado Tonterías
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