El infierno está vacío

ISABEL PAVÓN

Cada vez que veo una misa de difuntos, escucho como el sacerdote salva al fallecido. Sea quien sea; haya muerto por el motivo que haya muerto; haya hecho lo que haya hecho; y haya creído en Dios, o en su propio ateismo. Lo salva acogiéndose a la misericordia de Dios, y de paso, mirando hacia el pasado, salva al resto de los humanos muertos. Todos entran en el mismo saco.

(SIGUE... )
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