Se vuelve a representar en el Teatro Español de Madrid una nueva versión de la obra de Arthur Miller, Muerte de un viajante. Dirigida por Mario Gas, cuenta con dos de los rostros más populares del teatro catalán, Jordi Boixaderas y Rosa Renom. La traducción de Eduardo Mendoza recrea la tragedia de este hombre patético, que representa el fin del sueño americano. Una crítica feroz al capitalismo salvaje, pero también un cuadro de desolación ante la frustración de unos sueños rotos, que te enfrentan a la realidad de lo que somos.
Esta obra no ha dejado de representarse desde hace setenta años. Fue de hecho especialmente popular en la España franquista. Muerte de un viajante se presentó por primera vez en Madrid, en una versión dirigida por Tamayo en el Teatro de la Comedia, la Semana Santa de 1952. Las colas se sucedieron entonces durante meses, para ver la tragedia de este hombre, tan viejo y agotado como nuestro país. El nombre de Miller era entonces sinónimo de audacia y ruptura, pero luego entra en un limbo de ostracismo a partir de los años setenta, en que adquirió una fama de moralista, anticuado y sermoneador, hasta ser rescatado por Pilar Miró en 1994.