Amigo pide a la Administración que atienda a las familias en apuros

Cuenta Diario de Sevilla que el cardenal Carlos Amigo Vallejo pidió ayer a las administraciones públicas que atiendan a las familias que están pasando graves apuros con la crisis económica actual, en lugar de dejar todo el peso de la asistencia social a Cáritas y demás organizaciones sociales de la Iglesia, que "tienen que responder con la mayor generosidad posible, pero a veces me parece que estamos tapando unos agujeros, encubriendo una falta de capacidad de respuesta por parte de las administraciones públicas a estos problemas. Los afectados son ciudadanos y entre todos tenemos que ayudarles. No puede decir la autonomía que le atienda la Iglesia, la responsabilidad no es declinable por parte de las administraciones públicas", declaró en una entrevista concedida a la Cadena Cope.

Amigo considera que lo más urgente es que los gobiernos atiendan a las familias que no tienen para comer y que el papel de Cáritas deber ser "que nosotros subsidiariamente lleguemos donde no pueden llegar las administraciones". También aseguró que a la Iglesia le "duele" estar haciendo un esfuerzo enorme para afrontar la cantidad de demandas y ayudas "y luego ver cómo se reducen las pequeñas prestaciones que recibimos de la administración pública. Con los pobres no se puede jugar", sentenció.

Según el cardenal, en la mayor parte de los ayuntamientos ha habido intentos de coordinar esfuerzos entre ambas partes, pero lamentó lo sucedido en Sevilla cuando se le encargó a Cáritas el centro de transeúntes. "La sorpresa es que no nos llegaba el presupuesto. Llegó a haber una deuda millonaria y Cáritas no está para atender créditos, sino para atender a las personas. No creo que haya la colaboración que necesitábamos. Llevamos cargas que no nos correspondían", afirmó.

Como miembro del comité ejecutivo de la Conferencia Episcopal española, repasó varios temas de la actualidad, como su relevo el próximo 24 de agosto, cuando será sustituido por el actual arzobispo coadjutor Juan José Asenjo, cuya llegada considera "una bendición de Dios". En opinión de Amigo, "es algo lógico y completamente normal en la vida de una comunidad tan viva como una diócesis. El coadjutor ha sido una bendición de Dios, lo importante es que en la Diócesis de Sevilla no hubiera ni un momento de transición, de inestabilidad... Ha sido muy importante que sepamos muy bien en las manos de quien queda esta diócesis", afirmó.

Respecto al proceso de renuncia, explicó que en virtud del Derecho Canónico, un obispo a los 75 años le presenta su ministerio al Santo Padre, que lo recibe y puede decir cuándo abandona el puesto en función de si ha encontrado a la persona que lo va a sustituir y otros muchos factores. En su caso, declaró que "la voluntad del Santo Padre será lo que más me agrade" y que hasta el 23 a las 00:00 estará "trabajando como si fuera eterno en Sevilla". "Lo que esperamos ha llegado. Estamos perfectamente coordinados el coadjutor y yo", afirmó.

Sobre el problema de la Educación, Amigo reclamó "un pacto de Estado" porque "no podemos estar maltratando a los padres, sino ayudarles en un tema tan esencial que requiere estabilidad". En relación a las polémicas con la Junta de Andalucía sobre la elección de los centros y la enseñanza de religión, el cardenal consideró que "algunos temas están bloqueados y otros parece que no hay ningún interés en resolverlos" y criticó que "la Educación se tome casi como una plataforma para educar ciudadanos de un determinado modelo, algo completamente absurdo". Por lo demás, elogió las instalaciones educativas y el profesorado andaluz, antes de afirmar que "que lo que falla "es que esa relación familia, colegio, alumnos no funciona" y que "los profesores, que deben ser los protagonistas y a los que hay que mimar porque un profesor bueno es un tesoro social, no tienen autoridad, se la limitan las autoridades educativas, las familia o los alumnos".

El cardenal opinó incluso sobre la financiación autonómica que el Ejecutivo central está negociando. Sobre este punto, consideró positivo que las comunidades autónomas defiendan sus intereses y negativo "la claudicación política, si el partido con el que voy a negociar es de mi color pues voy a ceder, si no, no" y añadió que "la solidaridad con las comunidades que económica y socialmente estaban mal, ha quedado en una declaración de intenciones, más en declaración que en intenciones".

Amigo también criticó la nueva ley del aborto, la frivolización de la vida humana, la educación de la juventud ajena a los valores y virtudes y los fichajes fútbol "desequilibrados y desmedidos".
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