Bergoglio, contra la "cultura de la muerte"

La iglesia abrió sus puertas a las 7, para permitir el ingreso de fieles y devotos. Hubo misas y bendiciones de mujeres embarazadas, niños y de matrimonios que anhelan tener un hijo. Mientras la misa por la vida fue presidida por el obispo auxiliar de Buenos Aires, monseñor Luis Fernández, el cardenal celebró la misa de los mensajeros de la vida.
En la homilía de los mensajeros de la vida, difundida por la agencia católica AICA, el cardenal Bergoglio instó a “poner la cara” para luchar contra “la cultura de la muerte”, y animó a defender la vida desde la concepción hasta la muerte natural.
El primado argentino aseguró que "cultura de la vida" es, en cambio, decir que "la vida vale la pena desde el momento de la concepción", pero también acompañar el crecimiento de ese niño o niña para que "crezca sano, para que tenga buena educación y no le falte comida, que tenga principios de valores morales".
"Hay que poner la cara y decir: esto es cultura de la vida, esto es vida, todo lo contrario a la cultura de la muerte; si alguien ve que alguna de estas cosas falta, díganle que no, que por ese camino no se va a ninguna parte, que por ese camino se fracasa siempre", aseguró.
Bergoglio insistió en que al niño hay que "acompañarlo durante toda su existencia", también "en su dolor, en su enfermedad, con hospitales limpios donde no falta nada, donde se lo atiende bien al enfermo, eso es vida, eso es mensaje de vida". Habló también del otro extremo de la existencia, la vejez, para aconsejar cuidar a las personas "cuando están viejitos", porque los abuelos son "la sabiduría de la vida", lamentando que se los deje de lado o que se aplique con ellos la política del "verdugo", en una sociedad que decapita a las personas que no le sirven o redituan dinero.
También se escuchó un conmovedor testimonio de una mujer que, gracias a la oración y al acompañamiento de sus familiares, prosiguió con su embarazo, a pesar de que éste se complicó y estuvo obligada a guardar reposo durante toda la gestación.
El templo de Cervantes 1150 recibió hoy una multitud de fieles, en especial embarazadas o matrimonios con intenciones de tener un hijo, quienes fueron bendecidos. También se regalaron escarpines y se pidió a las futuras mamás que cuando nazcan sus bebés traigan otros para aquellas que están en la misma situación.
Por su parte, el presbítero Alvaro Izurieta y Sea, capellán del Hospital Enrique Tornú, presidió una misa en la que se bendijeron las manos de parteras y obstetras.
"Dios quiere la vida, la hizo linda -señaló el cardenal Bergoglio. Dice la Biblia que cuando nos hizo a nosotros, nos hizo a imagen y semejanza de Dios, somos de la familia de El, tenemos el rostro de El, y a su vez, esa vida que nos dio, es la que nosotros anunciamos, la que ustedes en esta imagen de San Ramón van llevando a las casas, van anunciando la fe, la vida, el camino de la vida y así vamos a través del mensaje de fe; vamos ayudando a que crezca eso que se llama la cultura de la vida; pero lo más importante de la humanidad, es esa cultura de la vida en contra de lo que Juan Pablo II y Benedicto XVI denunciaron, la cultura de la muerte".
Les habló a los mensajeros que "ustedes son los que salen a este mundo donde en todo el mundo hay tantos casos de cultura de la muerte, como diciendo esto es mejor, esto es lo que hace feliz, esto es lo que a uno lo plenifica".
Agregó que, como decía, "un escritor inglés que decía no usar la palabra 'cultura de la muerte' porque en aquella época todavía no se había enseñado, pero el decía que en algunas familias, en algunos países, que en algunos pueblos se practica la filosofía del verdugo, cabeza que sobra, cabeza que molesta, cabeza que vuela".
"Claro cuando uno piensa que la vida molesta, la vida es linda pero la vida molesta siempre, ese día me decía un papá que tiene su primera nena y que tanto él como su mujer, duermen dos horas por noche porque la criatura le salio gritona", dijo con una sonrisa. Y recordando que la vida es bella, también exige molestias, para con los seres amados, tanto con los bebés, como con los padres viejitos o moribundos.
Alentó a seguir adelante a esas personas que tienen sus padres moribundos "y se pasan sentados noches tomándoles de la mano para que sientan el cariño y al día siguiente a trabajar y otra noche en blanco y a trabajar, molesta pero eso es vida, pero no se puede transitar por el anuncio de la vida, por la cultura de la vida si no es como dijimos en el salmo, en la presencia del Señor".
El cardenal reflexionó además que "no se puede llevar la cultura de la vida si no estamos entroncados con Jesús como los ramos de la uva de la vid, al tronco; si uno tiene la savia de Jesús, la fuerza de Jesús que es el Maestro de la Vida, el se definió así, yo soy el Camino, la Verdad y la Vida ¡Yo soy la vida! Jesús nos tiene que contagiar este ardor, este entusiasmo por anunciar la vida".
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