La Iglesia cree que contemplar su patrimonio debe abrir el camino a la fe

La conservación y el mantenimiento de los bienes culturales de la Iglesia católica debe ir orientada a abrir un "camino de acceso a la fe" a todos aquellos que los contemplen o los visite", sin soslayar su valor histórico o cultural. Esta es una de las principales conclusiones de las XXVI Jornadas Nacionales de Patrimonio Cultural de la Iglesia, que fueron clausuradas ayer por el obispo de Tarazona y portavoz de la Comisión Episcopal de Patrimonio Cultural de la Conferencia Episcopal Española, Demetrio Fernández.

El prelado ha subrayado el carácter "poliédrico" del patrimonio eclesial en España, debido a su riqueza y variedad, y ha destacado que por encima de su importancia histórica o cultural "está su valor espiritual como transmisor del mensaje de Cristo".

Sobre este aspecto, ha señalado que los bienes culturales de la Iglesia "fueron creados al servicio del encuentro con Jesucristo, ya que en sus imágenes condensan la fe y son un toque sensible a través de lo visible para alcanzar lo invisible de la revelación del mensaje del Evangelio".

Asimismo, ha recalcado que en alguna ocasiones "hay quienes quieren arrebatar a la Iglesia un patrimonio que le pertenece, y si recibimos ayudas de las administraciones, son similares a las que pueden recibir otros grupos o instituciones que trabajan en favor del fomento del patrimonio cultural".

El obispo de Tarazona ha destacado también la labor de las administraciones públicas en la protección de los bienes eclesiales, y ha valorado su "sensibilidad y dedicación" en este ámbito, aunque ha precisado que la Iglesia "debe luchar para que otros intereses no se mezclen con el culto a Dios, la catequesis de los fieles y la promoción de la cultura".

Por otra parte, Demetrio Fernández ha anunciado que el próximo encuentro nacional sobre Patrimonio Cultural tendrá lugar en Tarragona y tratará sobre la Eucaristía y los bienes eclesiales.

Las jornadas han reunido en el edificio del antiguo Seminario Diocesano de Segovia a 150 delegados y directores de Patrimonio de las distintas diócesis, deanes de catedrales, catequistas y profesionales de la restauración y el mantenimiento de monumentos.
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