La capa de Carlos V, de vuelta en Sevilla

(PD/EP)- La Consejería de Cultura ha entregado hoy al Cabildo de la Catedral de Sevilla la Capa Pluvial del Emperador Carlos V tras someter a la pieza a un proceso de restauración que ha durado dos años y ha sido protagonizado por los expertos del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH), quienes han devuelto el esplendor a esta prenda que habría lucido el emperador durante su coronación en Aquisgrán en 1520.

La consejera de Cultura, Rosa Torres, y la restauradora que ha liderado el equipo encargado de rehabilitar la pieza, Lourdes Fernández, han entregado hoy la Capa Pluvial al deán del Cabildo catedralicio, Francisco Ortiz, después de la labor desempeñada por el IAPH durante más de dos años. La pieza fue depositada en la Catedral en el interior de vitrina-contenedor construida con madera de roble, acero inoxidable y policarbonato y ha quedado instalada junto a la puerta de los Palos, cerca de la capilla de los Evangelistas y de una vidriera realizada por Arnao de Vergara en 1535 representando a San Sebastián con los rasgos de Carlos V.

La capa, que presenta bordados sobre base de tafetán con hilos metálicos y sedas de colores que ornamentan un tejido principal de sedas amarillas acompañadas por una cenefa, está datada en 1508 y habría sido lucida por el propio Carlos V durante su coronación en Aquisgrán el 23 de octubre de 1520, tras lo cual fue donada a la orden de Santiago una vez se celebraron en Sevilla las nupcias que en 1526 unieron a Carlos V con Isabel de Portugal.

'ROTURAS Y DEFORMACIONES'

La pieza, según la restauradora encargada de su recuperación, sufría una 'degradación extrema' con numerosas 'patologías' derivadas de la naturaleza de sus materiales originales, además de padecer 'deformaciones y algunas roturas' a lo largo de su paño, de forma semicircular para su colocación sobre los hombros y que constituye un ornamento litúrgico de influencia gótica y renacentista.

Después de que la capa ya fuera restaurada en el año 1600, los especialistas del IAPH han desmontado en esta ocasión las partes de la pieza para alinearlas y corregir las deformaciones que presentaba a consecuencia de varios zurcidos y parches. Además, se ha aplicado un tratamiento de limpieza acuosa y la cenefa y el tejido base han sido consolidados con soportes naturales de algodón y lino teñidos para su integración cromática. La vitrina expositor, de su lado, exhibe la capa en vertical sobre una percha y está dotada de un sistema de iluminación y control de las condiciones microclimáticas.

El deán del Cabildo catedralicio celebró así el retorno de este 'símbolo' del emperador Carlos V y destacó el papel de esta pieza como 'legado' histórico del renacimiento y como vínculo del monarca con la ciudad de Sevilla.
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