Suspensión ' a divinis' abusiva y contraproducente

La Iglesia ha suspendido 'a divinis' a Juan Antonio Molina, el cura motero, que acaba de entrar en la casa del concurso televisivo 'Gran hermano'. Una medida que me parece abusiva, innecesaria y contraproducente. Los únicos que salen ganando son Mercedes Milá y el concurso. Era lo que quería su conductora. Quizás hasta lo haya planeado, consciente de los mecanismos 'autoritarios' con los que suele zanjar sus problemas la Iglesia. Y, una vez más, en el universo de la información instantánea, la popular periodista ha ganado otra batalla. Esta vez, contra la mismísima Iglesia católica, que presume de ser experta en casi todo. Incluso, en humanidad.

Gana el morbo y el espectáculo y, de nuevo, la imagen de la Iglesia sale malparada. Con razón o sin ella. El común de los mortales no se va a parar a reflexionar si el gesto de la institución eclesial fue justo, oportuno y necesario. Si hubo advertencias previas, que las hubo. Lo único que va a pensar la gente y lo que la cadena se va a encargar de transmitir por activa y por pasiva es que la Iglesia 'autoritaria e inquisitorial' ha vuelto a condenar a uno de los suyos. Por el único 'pecado' de participar en un concurso. Y sin darle ni siquiera tiempo a que pudiese hacer algo reprobable. El concurso empezo ayer y la suspensión del cura motero llegó hoy. Si asi se as gastan en lo poco, qué no harán en lo mucho...Y la imagen sigue calando.

Una suspensión un tanto ridícula, a mi juicio. Primero, porque es preventiva. Para curarse en salud. Por si hace algo 'malo'. Para que la institución siempre pueda lavarse las manos: 'Está suspendido'. Pero sigue siendo cura. A casi todos los efectos. No puede ejercer. O no debe, después de la suspensión. Mejor dicho, no puede administrar sacramentos. Pero puede (y seguro que lo hace) ejercer de cura: escuchar, consolar, bendecir...

No conozco de nada a Juan Antonio Molina. Puede incluso que salga rana y que sus motivaciones, para etrar en el concurso, no sean 'pastorales'. Dice que ha ido para mostrar a la gente joven que se puede vivir de otra manera, con valores, con dignidad, con respeto...Creo que el órdago que le ha echado al programa es enorme. Me da que le va a resultar difícil conseguirlo. Pero sus ganas de intentarlo son de alabar.

No se le puede condenar simplemente por intentarlo. El cura es maduro y, se supone, que templado, con carácter, bregado en la pastoral, acostumbrado a situaciones-limite. Si no cae en la tentacion (es previsible que sepa dominar sus tendencias), si se comporta, si compite con valores, si reza, si acompaña y bendice, si juega sin utilizar cualquier medio para ganar...será un testimonio estupendo para los millares de jóvenes, alejados de la Iglesia, que van a ver y participar en el programa. O al menos, lo intentará.

Nuevos métodos para una nueva evangelziación. ¿Por qué desuatorizar éste, sin darle ni siquiera tiempo a probar sus virtudes o sus defectos?

La gente sencilla, el pueblo de Dios no se escandaliza por eso. Se escandaliza mucho más viendo a curas (famosos algunos de ellos) como directores de bancos o de otro tipo de empresas. Y no dgamos de las 'manzanas podridas'...Ésas sí que escandalizan. El cura motero, puede ser un testimonio viral. ¡Ojalá lo consiga!

José Manuel Vidal
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