1.- Ejercicio de la presencia de Dios para mantenerme en la amistad del Señor.
2.- Elévame a las alturas de la fe y del amor más puro.
3.- Moverme siempre en el plano sobrenatural, correspondiendo a la acción de Dios. Guíame, Señor, en este sentido.
4.- Relación íntima con Jesucristo sumo y eterno sacerdote tanto por el Bautismo y Confirmación recibidos, como por el Orden sacerdotal.
5.- Apoyarme con firmeza en Dios; mantén, Padre, en mí la ilusión de mi primera conversión; que siempre esté mi alma fundida en Ti.
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