Mostrar una confianza especial en el caminar


Yo tengo que mostrar una confianza especial en el camino de la vida interior: A mi temperamento le resulta difícil la contemplación. Eso de quedarse ratos como el labriego de Ars, "El me mira y yo le miro, no me parece nada sencillo". Tal vez estamos educados en nuestra vida espiritual en un demasiado voluntarismo ignaciano. Y no nos damos cuenta de que San Ignacio fue un gran contemplativo. Pensar en Dios con paz y confianza.

El no nos va a abandonar. Somos su obra. Nada nos ha de faltar y todo lo de aquí nos ha de sobrar. Más vale vivir en paz completa con Dios y nuestros semejantes que todos los bienes del mundo. Me parece que por estos caminos no sólo llegaremos a la contemplación, sino, sobre todo a servir mucho mejor a nuestro Dios; y a descansar en El.

Y de verdad, mostrar nuestra confianza en Dios, en su palabra. Sin andar buscando pequeñas revelaciones. Por supuesto no fundamento mi fe en las revelaciones particulares; pero cuando éstas vienen a explicar la doctrina de la revelación pública, merecen para mí no sólo respeto, sino que son como la "jurisprudencia" en el Derecho: aplicaciones válidas de la doctrina. Pues mira, leía en Arintero que el Señor reveló en tono de queja a un religioso varias faltas con que sus amigos suelen disgustarle:

- que no se quejan tan sólo con El de sus preocupaciones, sino
- que van diciéndolas siempre a otros.
- que cuando tienen sus reuniones hablan de cosas vanas y con vanidad.
- que cuando El viene a llenar su corazón, lo encuentra muy ocupado y distraído y mil otras cosas.
- que son pocos los que le siguen a Jesús por él mismo, sino que lo buscan por provecho propio.

Ponía otras varias quejas, pero creo que éstas son las principales. Son cosas muy sutiles, para personas cultivadas, pero de una exigencia enorme y merece la pena tenerlas en cuenta nosotros que nos esforzarnos en este amor a Dios.

Puedes mirar mi página web http://personales.jet.es/mistica
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