Obispos. Que nos “pique” el amor a Jesús


Cuando nos "pica" el deseo de amor a Jesús -¡a Él, Dios y Hombre verdadero!-, primeramente produce en nosotros la unión con la Bondad Divina. Si mantenemos durante meses y años esta unión con el Señor por la oración personal, penetra el Espíritu hasta el tuétano del alma, se extiende y dilata en nuestra voluntad, hasta llegar a aparecer (así lo decía nuestro Ignacio de Loyola) como otra persona y con otro entendimiento.

Gracias a hombres con este talante de amor divino, ha habido transformaciones en el mundo en todos los siglos. Basta recordar a Pablo, Francisco de Asís, Javier, Loyola, Vianney... y en nuestro tiempo Nieto y otros.

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