1.- Ayúdame, Señor, a estar siempre preparado. Señor, que tenga ceñida la cintura y encendida la lámpara como quien aguarda a la boda del esposo. Que me dé cuenta Dios una vez, Señor, de la brevedad de la vida. Enséñame a no estar viviendo como si esto fuera la morada definitiva. Ven en mi ayuda.
2.- "Dichosos aquellos a quien el Señor encuentra vigilando”.
3.- Ayúdame a vivir con esta preparación constante.
4.- Vos sabéis cuándo y cómo he de morir. Yo acepto todo por Vos.
5.- Sea todo a vuestra mayor gloria; que me dé cuenta de que la vida es un paso para la eternidad.
6.- Tú, Padre, has hecho a Jesús Rey de la oración, de las almas, de todo. Haz a seamos llevados a vuestro seno, guiados por tu Hijo muy amado. No permitas que nos apartemos de Vos.
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