1.- No apartes tu mano de nosotros porque caeremos; tus misericordias son como el océano. Al corazón contrito y humillado, Señor, no desprecies.
2.- El abismo de mis pecados y de mis ingratitudes ha sido purificado en el océano de tus misericordias.
3.- El abismo de nuestra miseria llama al abismo de tu misericordia.
4.- Con tu ayuda he de ponerme a mucha distancia de todo cuanto sea puramente natural.
5.- Que Jesús sea el dueño absoluto de mi alma; que nada se mueva en mí sino por impulso tuyo.
6.- Dadme, Señor, el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final, celo para la salvación de las almas.
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