PAN, la debacle del 5 de julio

EL PARTIDO ACCIÓN NACIONAL (PAN) COMO PARTIDO DE ESTADO
Por Jorge Pérez Uribe
La debacle del 5 de julio de 2009
Los resultados preeliminares de las elecciones del pasado 5 de julio, no han sido nada favorables al PAN, perdió 2 de las gubernaturas que detentaba: Querétaro y San Luis Potosí y de las otras cuatro en disputa, le cayó una, pero por un caso fortuito, en donde la ciudadanía ejerció el voto de castigo contra el Partido Revolucionario Institucional (PRI), por el reciente incendio de la guardería de Hermosillo. Pasó de ser la primera minoría en la Cámara de Diputados, al segundo lugar con un decremento considerable, al pasar de 206 a sólo 143 (1) diputados, en tanto que el PRI aumentará su diputación de 106 a 237; son los peores resultados en las últimas dos décadas
Perdió importantes ciudades que ya se consideraban como bastiones panistas, entre otras habría que señalar a Naucalpan, Tlanepantla, Cuautitlán Izcalli, Guadalajara; Zapopan, Tlaquepaque; asimismo se han perdido importantes ciudades como Toluca, Cuernavaca, etc.
Las causas de la debacle
Podríamos hacer una analogía entre las contiendas políticas y los partidos de fútbol americano: gana el equipo que tiene la mejor estrategia, pero también el mejor entrenado y el más disciplinado. También gana el equipo que comete menos errores y el que sabe aprovechar los errores del contrario. Y así mientras el PRI capitalizó las promesas incumplidas de Calderón y el malestar por la crisis económica y la inseguridad pública, además de que supo unir los desechos que dejó Roberto Madrazo y reconstituir su militancia, Germán Martínez se dedicó a perseguir y marginar a los panistas no sumisos, a dividir y a imponer candidatos palomeados por la presidencia pisoteando las preferencias locales y creando fuertes resentimientos.
Calderón trasladó el estilo del viejo PRI al PAN
Cuando era presidente del PAN Felipe Calderón Hinojosa (FCH) afirmaba que “había que ganar el poder sin perder el partido”, pero ya como Presidente de la República olvidó por completo esta afirmación y su obsesión ha sido la de controlar al partido, convirtiéndolo como fue el PRI, en un partido de estado. Esta decisión empezó con una campaña de desprestigio contra la dirigencia encabezada en ese entonces por Manuel Espino –fomentada incluso desde algunos medios noticiosos-, la cual fue acusada de pertenecer a un grupo externo al PAN: el Yunque, traicionando la doctrina panista. Felipe Calderón Hinojosa manipuló para acelerar el cambio de dirigencia e imponer a principios de diciembre de 2007 a un incondicional: Germán Martínez y como secretario a un compadre: Guillermo Anaya. En la dirigencia del D.F. quedó Mariana Gómez del Campo, prima hermana de Margarita Zavala. Se renovaron los 40 integrantes del Comité Ejecutivo Nacional con “doctrinarios” afines a la nueva dirigencia y empezó una “depuración” en los comités estatales y regionales.
En el mes de noviembre de 2007 al registrar su candidatura Germán Martínez expresó: “cuando el partido cumpla 70 años de fundado, en 2009, vamos a festejarlo con los triunfos en Colima, Sonora, Nuevo León y Campeche. Vamos a repetir en San Luis Potosí y Querétaro”. No obstante, el repudio de la militancia panista ante la imposición se dejó ver al dejar a Martínez como candidato único a la Presidencia del PAN.
La entrega de Yucatán
Anteriormente a estos hechos, el 22 de mayo de 2007 el analista Carlos Ramírez había publicado una columna titulada “Yucatán, triunfo de FCH, derrota del PAN” y asentaba los siguientes hechos:
“La derrota del candidato panista a la gubernatura de Yucatán, Xavier Abreu, estaba decidida desde antes. Hubo varios hechos:
1) El 4 de mayo, con gobernadores priistas, el presidente Felipe Calderón aceptó la concertacesión en Yucatán a cambio del apoyo del PRI a las reformas calderonistas.
2) A partir de esa fecha, Calderón sacó las manos del proceso de Yucatán y así lo anunció al PRI. Ello provocó que las últimas semanas de campaña el PRI haya prodigado mecanismos al viejo estilo: derroche de dinero, compra de votos.
3) La expanista Ana Rosa Payán era la candidata real del PAN, pero el gobernador Patricio Patrón, con el aval del presidente Calderón, había impuesto a Xavier Abreu. Los votos que le quitó Payán al PAN fueron decisivos. La división panista fue un reflejo también de la lucha Felipe Calderón-Manuel Espino por el control del partido.
4) Decidida la entrega de Yucatán al PRI -repitiendo el modelo salinista de entrega de la gubernatura de Baja California al PAN en 1989-, la instrucción de Los Pinos a Xavier Abreu fue la de abandonar la campaña. Y Abreu se retiró de las actividades públicas, dejándole todo el espacio a la priista Ivonne Ortega Pacheco.
5) La suerte de Abreu estaba decidida con anticipación. El sábado 19, un día antes de las elecciones, Calderón realizó una maniobra de doble efecto para anular a Manuel Espino: no autorizó a sus consejeros a asistir a una reunión de consejo nacional ese sábado y a las cuatro de la tarde se reunió en el segundo piso del restaurante Palominos, de avenida Insurgentes, con el alto mando panista fiel a Calderón. Ahí se supo que Abreu no iba a ganar.
6) Y el domingo Calderón salió a comer a un restaurante con la Burbuja Timbiriche de Los Pinos para dejar el mensaje de que su operador Juan Camilo Muriño ya no estaba en Yucatán porque la plaza se había entregado al PRI con anticipación. El domingo de elecciones en Yucatán el PRI supo que el aparato calderonista del PAN había cumplido el pacto: la gubernatura se había negociado antes y al margen de las elecciones” (2)
Una visión desde la base
Si bien participé activamente en la campaña presidencial de Manuel Clouthier y estuve a punto de incorporarme como militante, me decepcionó el ver como la dirigencia de Castillo Peraza y Felipe Calderón, le volteó la espalda al Maquío y le dejó solo. En 2006 ante la embestida de López Obrador me acerqué nuevamente aunque sólo como adherente. Debo aclarar que si no me he convertido en miembro activo del PAN, no es por miedo a asumir compromisos sino por la tibieza de su doctrina, por la actitud ambivalente de muchos de sus dirigentes como: Carlos Castillo Peraza, Felipe Calderón, Diego Fernández de Ceballos, Vicente Fox, Santiago Creel, etc. Además de que no puedo borrar de mi mente la expresión del venerado fundador y principal ideólogo del partido, Manuel Gómez Morin, quién al referirse a los católicos decía que “meaban agua bendita”, con lo que expresaba su desprecio por la fe católica. No obstante lo anterior, la relativa cercanía con algunos militantes me ha permitido conocer lo que está pasando en su interior.
Así conocí del malestar provocado en la renovación de la dirigencia distrital, en donde arrolló la aplanadora de Germán Martínez lo cuál generó disgusto, resentimiento y decepción entre la militancia. Para la selección de candidatos a diputados federal y local, así como de delegado, se llegó prácticamente a la guerra civil, con acusaciones de maniobras fraudulentas por parte del grupo favorecido por Germán Martínez.
Aún el sábado 4 de julio recibí un e-mail de uno de los grupos perdedores en la contienda a delegado, en donde se invitaba a votar por lo candidatos a diputados del PAN, pero no así por el candidato a delegado. Esta situación que narro a nivel de comité regional en una delegación del D.F., puede extenderse a toda la república. Esa extraordinaria revista digital que es Reporte Índigo ha reseñado con fidelidad lo sucedido en los estados de San Luis Potosí y Nuevo León en donde no se tomó en cuenta a los candidatos de la militancia local y de la ciudadanía; el resultado lo hemos visto en las cifras del PREP, una estrepitosa derrota frente al PRI. El caso de San Luis Potosí parece una ópera bufa en donde la imposición del candidato a gobernador por Germán Martínez y FCH, llevó al gobernador Marcelo de los Santos a apoyar a su candidato y Secretario de Salubridad, pero ahora en el PRI, en donde resultó ganador. En el caso de Querétaro, el gobernador Garrido Patrón incurrió en escándalos que llevaron –entre otras cosas- a que su esposa lo corriera de la casa de Gobierno, pero extrañamente el candidato impuesto, dejó de hacer campaña dos semanas antes de la elección ¿Otra concertacesión al PRI?
Reflejo en la organización electoral
En 2006, el PAN cubrió las 6 casillas de la sección que me corresponde, en tanto que el PRI solo presentó un representante, en 2009 el PAN cubrió sólo 2 de las casillas, en tanto que el PRI cubrió prácticamente las 6 casillas con gente joven.
Para 2006, los representantes de casilla tuvimos que acudir una sola vez a las oficinas distritales del PAN a una sesión de capacitación, la documentación se nos entregó en nuestro domicilio oportunamente, entre ésta el código electoral. Una semana antes de las elecciones, el representante general (que es el que supervisa varias casillas, funge de enlace con la oficina distrital y resuelve dudas o problemas) me había visitado en mi domicilio, en donde me puso en contacto con los otros representantes que actuarían en las casillas de la misma sección, es decir, para el 6 de julio estábamos perfectamente capacitados y organizados para cualquier eventualidad.
No fue así para 2009 donde tuve que acudir en 4 ocasiones a las oficinas distritales del PAN, donde no se me proporcionó el código electoral correspondiente, de última hora recibí un nombramiento adicional como suplente, sin ninguna aclaración. A la representante general la conocí hasta el día de la elección, a media mañana, persona de mediana edad, que no tuvo la mínima atención de presentarse, proporcionándome al menos su nombre, y número de celular. Como mi casilla se tardó en el recuento y elaboración de las actas correspondientes, al recoger las actas de las casillas que ya las habían elaborado, quedó en regresar posteriormente, cosa que nunca ocurrió. Lo peor fue cuando vecinos conocidos –funcionarios de las otras casillas que estaban en el mismo sitio-, me comentaron que esta persona se comportó en forma grosera y prepotente con ellos.
El analista John Ackermann en conversación con BBC Mundo señaló como una clave de la victoria del PRI el hecho de que “El PRI tenía representantes en el 90% de las casillas”, “además de su capacidad para mover y controlar votantes”.
¿Se habrá aprendido la lección?
A pesar de los malos resultados, hay factores que harían ver que no todo está perdido para el PAN en el 2012. Entre ellos podríamos mencionar el abstencionismo del 53% de los votantes, el hecho de que el efecto de la crisis económica global ha tocado fondo y empieza una lenta recuperación, que podría generar un crecimiento económico del 3% para 2010, según el FMI. En igual forma se espera que la lucha contra el crimen organizado empiece a rendir frutos para el año próximo. Sucesos ecónomicos y epidemiológicos, como los que nos han asolado en 2009, son difíciles que se repitan.
La interrogante es si los consejeros y los militantes panistas seguirán permitiendo la manipulación desde Los Pinos y si el presidente Calderón habrá aprendido la lección de esta debacle y dejará al PAN en libertad para que, como organismo social, pueda autodeterminarse y crecer, respetando las preferencias de sus militantes o bien insistirá en mantenerlo como una dependencia de asuntos electorales o bien como un partido de estado. Si ese es el caso, habremos de hacernos a la idea del regreso del PRI, al “carro completo” y a una vuelta progresiva a la “presidencia imperial”, claro que ahora más sofisticada.
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1. Cifras preliminares del PREP. (IFE)
2. La consecuencia de estos hechos es que en estas elecciones el PRI se llevo todos los cargos de elección popular cuando anteriormente el PAN, ganaba la ciudad de Mérida y otras poblaciones, así como diputaciones.