El decálogo del arzobispo de México para combatir la violencia




Guillermo Gazanini Espinoza / 26 de junio.- El sábado 25 de junio, se realizó en la Basílica de Guadalupe, una celebración eucarística por la Unidad, la Paz y la Concordia del pueblo de México, presidida por el arzobispo de México, el cardenal Norberto Rivera Carrera quien, al pedir la paz, interpeló a los presentes sobre su origen y significado. Para el prelado, la paz se genera en la familia: “La familia natural, en cuanto comunión íntima de vida y amor, fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, es el « lugar primario de ‘‘humanización'' de la persona y de la sociedad », la « cuna de la vida y del amor ». Con razón, pues, se ha calificado a la familia como la primera sociedad natural, «una institución divina, fundamento de la vida de las personas y prototipo de toda organización social”.

Si bien la sociedad mexicana reclama acciones efectivas para lograr la paz en esta vorágine de violencia, el prelado no dudó en señalar que la Iglesia Católica de muchas maneras ha mostrado su interés y su compromiso de contribuir en la construcción de la paz a fin de que la violencia, la impunidad y la corrupción tengan un freno…”

Y propuso una serie de iniciativas que, por su sencillez, podrían ser muy efectivas para acabar con la violencia que padece México:

1.- Evangelización y difusión de los valores cristianos.

2.- Jornadas de oración que involucren a los grupos eclesiales.

3.- Educar en el amor al prójimo y hacer presente, en la sociedad, el mensaje de Jesucristo: el amor como ley suprema.

4.- Diagnósticos sobre los índices delictivos para definir valores que requieren las zonas azotadas por el crimen.

5.- Organización de talleres de cultura cívica.

6.- Informar a los fieles sobre programas que han elaborado las autoridades y la Comisión de Justicia y Paz de la Arquidiócesis para el combate de la inseguridad.

7.- Denuncia del delito para evitar la impunidad y la promoción de la denuncia ciudadana.

8.- Formación de comités de laicos para la presentación de denuncias y seguimiento de las averiguaciones.

9.- Implementación de los programas Cáritas para la prevención y tratamiento de las adicciones.

10.- La erradicación de la violencia intrafamiliar y la promoción de los derechos humanos, usando a las comunidades parroquiales como lugares idóneos para llevar a cabo estos propósitos, además de la elaboración de materiales informativos sonre la cultura de la legalidad.

Finalmente, el arzobispo primado evocó al beato Juan Pablo II quien decía que “la paz es el resultado de una larga y dura batalla, que se gana cuando el bien derrota al mal. Ante el dramático panorama de los violentos enfrentamientos fratricidas que se dan en varias partes del mundo, ante los sufrimientos indecibles e injusticias que producen, la única opción realmente constructiva es detestar el mal con horror y adherirse al bien (cf. Rm 12,9)” La paz es un bien que se promueve con el bien: es un bien para las personas, las familias, las Naciones de la tierra y para toda la humanidad; pero es un bien que se ha de custodiar y fomentar mediante iniciativas y obras buenas”.
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