Preces Fieles (D. 30º TO B 2ª lect. (28.10.2018): sacerdotes del Nuevo Testamento
Gracias al Espíritu de Jesús, recibido en el bautismo, somos sacerdotes de la Nueva Alianza. Como en Jesús, el Espíritu divino nos habita y podemos vivirlo y transmitirlo a cualquier persona y en cualquier actividad. Eso es ser sacerdote: quien “da lo sagrado”. Pidamos vivir nuestro sacerdocio, diciendo: “Somos piedras vivas, somos sacerdocio santo” (1Pe 2, 5).
Por la Iglesia:
- que toda comunidad cristiana se sienta testigo de Jesús;
- que el centro de la Iglesia sean las comunidades, no sus servidores.
Roguemos al Señor: “Somos piedras vivas, somos sacerdocio santo” (1Pe 2, 5).
Por los servidores de la Iglesia (Papa, obispos, presbíteros, diáconos...):
- que recuerden a Jesús, el que lava los pies a los discípulos (Jn 13, 1-16);
- que eviten todo título y trato de honor, supremacía, imposición...
Roguemos al Señor: “Somos piedras vivas, somos sacerdocio santo” (1Pe 2, 5).
Por la reforma de los ministerios eclesiales:
- que no estén vinculados al género (hombre-mujer) ni al estado (soltero-casado);
- que sean servicio a la comunidad según los carismas y actitudes.
Roguemos al Señor: “Somos piedras vivas, somos sacerdocio santo” (1Pe 2, 5).
Por la vida familiar:
- que esté traspasada por el respeto y cuidado unos por los otros;
- que los hijos sean educados en la verdad, en el saber, en el amor mutuo.
Roguemos al Señor: “Somos piedras vivas, somos sacerdocio santo” (1Pe 2, 5).
Por los enfermos, sin techo, en paro, refugiados...:
- que sean nuestra constante preocupación y preferencia;
- que el Espíritu de Jesús les fortalezca y les anime.
Roguemos al Señor: “Somos piedras vivas, somos sacerdocio santo” (1Pe 2, 5).
Por esta celebración:
- que exprese nuestro sacerdocio, dándonos unos a otros el Espíritu Santo;
- que nos anime a vivir en la vida el sacerdocio, el amor, de Jesús.
Roguemos al Señor: “Somos piedras vivas, somos sacerdocio santo” (1Pe 2, 5).
Que tu Espíritu, Jesús, mueva nuestra vida, sintiéndonos hijos, amados por el Padre-Madre;
actuando como tú en el cuidado y promoción del ser humano, sobre todo de los más débiles y sufrientes; ejerciendo así nuestro sacerdocio existencial, laico, vital...que recibe y entrega el Espíritu de Dios a todos, por los siglos de los siglos.
Amén.
Rufo González
Jaén, octubre 2018
Por la Iglesia:
- que toda comunidad cristiana se sienta testigo de Jesús;
- que el centro de la Iglesia sean las comunidades, no sus servidores.
Roguemos al Señor: “Somos piedras vivas, somos sacerdocio santo” (1Pe 2, 5).
Por los servidores de la Iglesia (Papa, obispos, presbíteros, diáconos...):
- que recuerden a Jesús, el que lava los pies a los discípulos (Jn 13, 1-16);
- que eviten todo título y trato de honor, supremacía, imposición...
Roguemos al Señor: “Somos piedras vivas, somos sacerdocio santo” (1Pe 2, 5).
Por la reforma de los ministerios eclesiales:
- que no estén vinculados al género (hombre-mujer) ni al estado (soltero-casado);
- que sean servicio a la comunidad según los carismas y actitudes.
Roguemos al Señor: “Somos piedras vivas, somos sacerdocio santo” (1Pe 2, 5).
Por la vida familiar:
- que esté traspasada por el respeto y cuidado unos por los otros;
- que los hijos sean educados en la verdad, en el saber, en el amor mutuo.
Roguemos al Señor: “Somos piedras vivas, somos sacerdocio santo” (1Pe 2, 5).
Por los enfermos, sin techo, en paro, refugiados...:
- que sean nuestra constante preocupación y preferencia;
- que el Espíritu de Jesús les fortalezca y les anime.
Roguemos al Señor: “Somos piedras vivas, somos sacerdocio santo” (1Pe 2, 5).
Por esta celebración:
- que exprese nuestro sacerdocio, dándonos unos a otros el Espíritu Santo;
- que nos anime a vivir en la vida el sacerdocio, el amor, de Jesús.
Roguemos al Señor: “Somos piedras vivas, somos sacerdocio santo” (1Pe 2, 5).
Que tu Espíritu, Jesús, mueva nuestra vida, sintiéndonos hijos, amados por el Padre-Madre;
actuando como tú en el cuidado y promoción del ser humano, sobre todo de los más débiles y sufrientes; ejerciendo así nuestro sacerdocio existencial, laico, vital...que recibe y entrega el Espíritu de Dios a todos, por los siglos de los siglos.
Amén.
Rufo González
Jaén, octubre 2018