En algunos lugares, los ecologistas han soltado aves de rapiña en donde no las había habido jamás, aves que acabaron con otras especies. Ahora, las aves de rapiña se fueron y las otras especies no han vuelto. Algo parecido pasa con los incendios, llegan especialistas que desconocen por completo los lugares en llamas y en vez de consultar a los habitantes del lugar que conocen todos los rincones como la palma de su mano, les ordenan que se retiren y les prohíben que se acerquen. Es muy frecuente que los que llegan se crean que los que están son idiotas, que desconocen por completo el medio en que viven y, además, que no les interesa para nada conocerlo.