“Las nuevas medidas del PP muestran una especie de condena y menosprecio a la política” escribe el señor R. Jauregu i. Tal vez sea cierto lo que dice pero olvida algo mucho más obvio: lo que realmente muestra desprecio a la política y hace caer a los políticos hasta los últimos o al último puesto de estima popular es la corrupción de los políticos. Pero el quid de la cuestión lo pone el político vasco, cuando dice: "Es significativo que uno de los primeros proyectos de ley ha sido el que pretenda reducir la financiación pública a los partidos". Sugiero al señor Jauregui que haga una encuesta popular y verá como casi el 90% de los ciudadanos estarían de acuerdo con la ley por la que él está tan preocupado. Muchas cosas que el articulista da como hipótesis hace tiempo que han dejado de serlo para convertirse en verdades históricas, por ejemplo que la justicia está politizada.