El compañero y amigo, excelente profesional,
Oriol Domingo, cuenta hoy en su "
In Saecula Saeculorum" (que reproducimos en
Rumores de Ángeles) las reacciones que, desde "Madrid", se han tenido a la homilía de
Juan María Uriarte en la festividad de Aránzazu. Como Oriol arranca su artículo citando frases de mi último post -Se ha hablado de su "deleznable adiós" y de que su gestión sólo merece "el desprecio y el silencio"-, intuyo que alguno de esos periodistas "de Madrid" debo ser yo. En su
fundamentado artículo, el compañero defiende la homilía del todavía obispo de San Sebastián (que, por cierto, sí hemos leído, y que usted puede leer pinchando
aquí). Como la amistad no implica necesariamente estar de acuerdo, pues ahí queda tu opinión, amigo Oriol, y en mi anterior
post, la mía. Sólo una apreciación, respecto a tu último párrafo: "
El obispo pide el respeto de los derechos humanos y condena claramente la violencia, la oleada destructiva, el matar y el terrorismo. Entonces, ¿qué salida queda al terrorista? La palabra, dialogar". Rotundamente no, amigo mío.
¿Qué salida le queda al terrorista? Entregar las armas y someterse al Imperio de la Ley.
baronrampante@hotmail.es