Teología de I. Ellacuría



Capítulo V

Dimensión política de la misión de Jesús


Ellacuría considera importante el estudio de la obra y misión de Jesus, para determinar el grado de salvación histórica que hay en la historia de la salvación, cuya plenitud se ha alcanzado en él. Sin embargo, reconoce que no es tarea fácil, ya que la versión neotestamentaria que se nos ofrece de su vida es confusa; dificultad incrementada por la secular lectura que se ha hecho de ella a causa de la ignorancia exegético-histórica.

No obstante, el mayor obstáculo lo representa el sentido ahistórico de algunas teologías tradicionales que no han tomado en serio la vida histórica de Jesús. Así se manifestaba el mismo Ellacuría en 1973:

"Hoy más que nunca es absurdo pretender construir una cristología en la que no cuente decisivamente la realización histórica de la vida de Jesús. Lo que antes
se trataba de los 'misterios de la vida de Jesús' como algo periférico y ascético, debe recobrar su pleno sentido, a condición, claro está, de que se haga una lectura exegético-histórica de lo que fue realmente su vida".

A pesar de todo, en América Latina, señala Jon Sobrino, la fe en Cristo se ha mantenido durante siglos sin discusiones cristológicas importantes. Sin dificultad alguna se aceptaron las definiciones dogmáticas, en las que se recalcaba más la divinidad de Cristo que su humanidad y que acentuaban más su significado salvífico individual y trascendente que el histórico.

La religiosidad popular, sin embargo, supo recuperar su humanidad a través del Cristo sufriente. La conferencia de Medellín significó un cambio importante, al introducir una nueva concepción de Cristo en la pastoral y en la teología. Aunque no elaboró una cristología, hizo afirmaciones sobre Cristo que repercutieron en la elaboración posterior de la cristología latinoamericana. Lo más decisivo sin duda fué la introducción de la salvación histórica en la soteriología. Dice así el documento citado:

"Es el mismo Dios, quien en la plenitud de los tiempos, envía a su hijo para que venga a liberar a todos los hombres de todas las esclavitudes a que los tiene sujetos el pecado, la ignorancia, el hambre, la miseria y la opresión, en una palabra, la injusticia y el odio que tienen su origen en el egoísmo humano" (Justicia, n. 3).

La humanidad de Cristo es reconocida particularmente en América Latina por su relación con los pobres y con la pobreza. Así lo expresaba igualmente la conferencia de Medellín:

"Cristo nuestro Salvador no sólo amó a los pobres, sino que 'siendo rico se hizo pobre', vivió en la pobreza, centró su misión en el anuncio a los pobres de su liberación y fundó su Iglesia como signo de esa pobreza entre los hombres (Pobreza de la Iglesia, n.7).

El tema de la presencia de Cristo en los pobres lo trata Medellín más como negación de Cristo que como positivo acceso a él: cuando se peca contra el pobre, se le margina y oprime, "hay un rechazo del don de la paz del Señor; más aún, un rechazo del Señor mismo" (Paz, n. 14). El fundamento bíblico de toda esta doctrina es el pasaje de Mt. 25, 31-46.

Bibliografía
I. Ellacuría, Teología política (San Salvador 1973)13.Citado por Jon Sobrino en Jesús en América Latina. Su significado para la fe y la Cristología, (Santander 1995)58.
J,Comblin, Jesús de Nazaret. Meditación sobre la vida y acción humana de Jesús,(Santander 1979),
J. Sobrino, oc.,17-19.


www.porunmundomasjusto.com

Virtudes públicas o laicas
en José Ortega y Gasset
http://Fmargallo.bubok.com
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