La Tierra Madre Universal

Lo religioso posee algo de eterno
E. Durkheim concluía su famoso texto sobre "las formas elementales de la vida religiosa" afirmando: "Hay en la religión algo eterno que está dsstinado a sobrevivir en todos los símbolos particulares en los que el pensamiento religioso se ha desarrollado sucesivamente".
Sí, lo religioso posee algo de eterno. Por eso, nunca desaparecerá. Está siempre presente. También en la modernidad. Solamente que bajo la forma de eclipse solar. En el eclipse el sol no muere. Solamente se oculta a nuestros ojos. Pero él continúa tras la sombra. La ausencia de Dios era, quizás, una forma de presencia diferente, a través de la propia creatividad del ser humano que pudo así afirmarse.
El mito cristiano de la creación siempre acreditó, contrariamente al mito griego de Prometeo, que el ser humano fue creado creador; para prolongar el acto creador de Dios y compaginar la responsabilidad de un hijo sobre la creación, con la creatividad y la libertad.
El siglo XXI será religioso
Hoy verificamos una nueva llegada de lo religioso. No se esconde. No tiene vergüenza de anunciarse como religiosa y mística. Esta afirmación no es una regresión al mundo premoderno y a las culturas agrarias. Es la afirmación que augura un nuevo tiempo, después de la modernidad, tiempo de integración de todas las dimensiones de lo humano y de lo cósmico en el interior de una totalidad viva, cambiante, orgánica, espiritual y mística: la creación y la naturaleza en un inmenso proceso de evolución.
En este proceso Dios no aparece como competidor del ser humano. Ni precisa ya ocultarse para que el hombre adquiera visibilidad. Ahora conviven, Dios y el ser huamno, en una mutua aceptación.
Lo religioso y lo místico testimonian el otro lado de la creación y de la naturaleza, la presencia de la divinidad que no está fuera de esta totalidad. Le pertenece como su otro lado, su misterio y su virtud secreta. Decir siempre eso, en mil lenguas diferentes, en los códigos culturales de cada tiempo es lo eterno de la religión. Vivenciarlo de forma articuladora con la totalidad de las experiencias y con la totalidad de lo real revela el valor humanizador y liberador de lo religioso.
Malraux dijo: "El siglo XXI será religioso o no será". El fenómeno de la vuelta de lo religioso y de lo místico nos llevan a esta convicción: el siglo XXI será religioso. Ojalá con las realidades que sueñan las religiones: la justicia, la paz, la benevolencia, la acogida de lo diferente, el perdón, la convivencia de los contrarios, la unción y el amor entre los humanos y con Dios.
¿Qué significa ser
y sentirse Tierra?
La Tierra se ha transformado hoy en el grande y oscuro objeto de amor humano. Nos damos cuenta de que podemos ser destruidos. No por algún meteorito rasante ni por algún cataclismo natural de proporciones fantásticos, sino por causa de una irresponsable actividad humana. Se han construido dos máquinas de muerte, que pueden desruir la biosfera: el peligro nuclear y la sistemática agresión ecológica al sistema Tierra.
En razón de esta doble alarma, despertamos de un ancestral estupor. Somos responsables de la vida o de la muerte de nuestro planeta vivo. De nosotros depende el futuro común, nuestro y de nuestra querida casa común, la Tierra. Como medio de salvación de la Tierra invocamos hoy la ecología. No en el sentido palmario y técnico de gestión de los recursos naturales, sino como una visión alternativa del mundo, como un nuevo paradigma de relación respetuosa y sinérgética para con todo lo que ella contiene.
Ver Leonardo Boff, Lo esencial del Evangelio
Lo nuevo de la Ecoteología. Qué aporta el Cristianismo
a la Humanidad en esta Fase Planetaria
Ed. Nueva Utopía 2011.