¿Hay democracia en Euskadi?

Los últimos atentados terroristas producidos en el País Vasco hace que nos preguntemos si hay realmente democracia en él. La finalidad de la democracia, dice el gran político Roca Junyent, es garantizar la convivencia de los ciudadanos. Si esta premisa se acepta, hay que concluir con el más simple silogismo de la escolástica que en Euskadi no se ha instaurado aún la democracia.

Habrá partidos políticos, elecciones y todo lo que se quiera, pero los ciudadanos, los políticos, los jueces y un largo etcétera viven atemorizados, aterrorizados y sin libertad. En la base de la democracia está la convivedncia arropada siempre por el respeto a la libertad de los demás, el pluralismo, la tolerencia y un cuadro de derechos y valores éticos. Todo lo cual se sintetiza en que la esencia de la democracia es la convivencia, por tano lo que hay en Euskadi es una seudo-democracia.

¿Es posible que los políticos hayan estado ciegos tanto tiempo para no verlo, o es que han estado enfrentados en luchas partidistas y en disquisiciones metafísicas sobre la democracia? Yo pienso que todo a la vez, porque de no haber sido asi, hace tiempo que los grandes partidos hubieran llegado al acuerdo que parecen haber llegado ahora y tal vez no se hubieran sacrificada tantas vidas humanas.

Si los dos partidos que tienen el 80 por ciento de los electores se hubieran concertado posiblemente no estaría el País Vasco en la situación en que se encuentra. La política, tomada en su mejor acepción de servicio al bien común, pide esta concertación entre partidos. Por consiguiente los dos que tienen la mayoría tienen que fundirse en una sola voz para dar solución a este viejo problema. Esta es la tesis muy razonable de Redondo terreros.

El nacionalismo vasco, que pone todo el esfuerzo en mantener su identidad, debería ser más consciente de la situación y aceptar de una vez la línea intagradora, en que se mueve el mundo de hoy, de lo contrario corre el peligro de quedarse colgando en el vacío de la historia. Hoy se camina hacia la integración de las naciones y no a su separación por razón de lenguas como se creía en otro tiempo.

El nacionalismo ensimismado en la independencia ha perdido el ritmo de la historia y ha quedado atrapado en el túnel del terrorismo. Si en luagar de elucubar sobre el pasado de Sabino Arana, hubiera utilizado la imaginación de cara futuro al que mira la vida que va siempre hacia delante, el resulado hubiera sido otro, porque los pueblos se forman y viven de tener un programa para mañana.

Con desaciertos como el de pedir un DNI para vascos de pura raza no se va a ninguna parte. En cabio unido a España y con ella a Europa Euskadi tiene una buena baza que jugar en el mundo como se ha dicho con gran acierto.
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