"Educación para la ciudadanía" produce indignación... contra los obispos


Ya en su día, --pinchar aquí-- después de haber examinado el "curriculum" exigido por las autoridades educativas para la confección de los libros de texto, había expresado mis dudas respecto a los criterios que animaban a Conferencia Episcopal para rechazarla.

Ahora, teniendo en mis manos el texto "Educación para la Ciudadanía. ESO. Ed. Edebé", no puedo por menos de expresar mi indignación. E indignación en concreto contra los tres firmantes del "Manifiesto": ANTONIO MARÍA ROUCO, JESÚS CATALÁ IBAÑEZ y JOAQUÍN Mª LÓPEZ DE ÁNDUJAR Y CÁNOVAS DEL CASTILLO (Madrid, Alcalá, Getafe).

Ya no son dudas, son certezas respecto a los intereses espurios que animan a quienes pretenden defenestrarla.

Es ahora cuando veo claros los motivos que tiene la Jerarquía católica para poner el grito en el cielo:

1º) Con esta asignatura ven cómo el pretexto moral y ético para enseñar la asigntura de Religión --sin religión no hay ética, suelen esgrimir-- queda sin fundamento y tales enseñanzas se les van de las manos.

2º) En este conflicto de intereses excesivamente interesados, esta asignatura enseña al hombre a ser hombre, alejado de las creencias que no son sino sucedáneos de la verdad que se encierra en lo que tenemos que entender por "hombre-persona".

3º) Se le arrebatan a la Iglesia la infancia y la juventud, como sujetos y objetos de educación, base primera y esencial para que la gente siga creyendo lo que ellos creen que es la verdad. Siguen empeñados en pensar que la verdadera educación humana, en valores, en criterios... emana de la doctrina critiana.

4º) Y el asunto de los profesores de religión, cuyo control depende de la CEE. Es un problema menor, pero no deja de ser una prebenda más que cae del árbol del Estado usufructuado todavía exclusivamente por la Iglesia. Eso sí, la situación profesional y laboral de dichos profesores debería ser asunto primordial para los rectores del Ministerio de Educación: no se les puede meter en el mismo saco que la asignatura en sí de Religión.

Examino el índice, leo y releo algunos textos a los que lejanamente se podrían poner peros... y no me cabe en la cabeza dónde pueden estar los argumentos en contra de tal asignatura. No, no los veo.

Llegué en su momento hasta a dudar de mí mismo, de mi capacidad de comprensión o de mi alcance crítico porque no encontraba dichos argumentos en la asignatura "per se", como diría un escolástico.

Pero, ah, no se trata de la cosa "per se", se trata de cuestiones "per accidens", por los accidentes, por las circustancias orteguianas (léase Prólogo para Alemanes). Con esta asignatura, que desbancaría a la de Religión, pierde la Iglesia una parcela esencial para la "propaganda fides".

Esta asignatura, además, incide en una idea que desde hace tiempo vengo defendiendo doquier se me presenta la ocasión y en los foros y reuniones que se presten a ellos: se estudian Ciencias Naturales, Matemáticas, Literatura... ¿y por qué no Psicología --llámese como se quiera, porque el nombre de EpC no me parece de lo más ajustado-- que tanto ayuda a comprenderse uno mismo, a saber de las pulsiones que nos animan, a entender nuestras neuras y angustias, a ver los caminos para superar tales o cuales dolencias psíquicas, a enfrentarse a situaciones conflictivas dentro del grupo, etc. etc.?

Pues he aquí que en EpC se abordan bastantes cuestiones que tienen que ver con dichos aspectos: autoestima, situaciones de conflicto, juzgar y ser juzgado, relaciones sociales...

Sinceramente, no encuentro NADA que pueda ser reprobado. De ahí, lo repito, la indignación contra todos los gritadores de turno que he sentido al leer el texto editado por EDEBE.

Aplaudo desde aquí su aparición. La aplaudo sinceramente. Me congratulo en que sea de obligada impartición. Y me indignan los sayones y "parlapuñaos" que se oponen a la misma incitando a personas de buena fe que la han impugnado judicialmente por objeción de conciencia. Es seguro que no han leído los textos.

Eso sí, si alguien puede aportar argumentos contra ella, yo, a la vista del texto que tengo delante, los contrastaré y veré si tienen razón o no en lo que afirman. Porque de "adoctrinamiento socialista y partidista" y demás monsergas, nada de nada.
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