Educación religiosa (7/7) No es serio nada de lo que enseñan.


12. La transmisión del Evangelio pide, primero, la conversión y la invitación a la fe; en segundo lugar una educación en la fe y en la entrega a Dios, que es la catequesis; y el tercer grado estriba en la dimensión intelectual de la fe, la teología como ciencia.

Este tercer grado es el objeto de la enseñanza escolar.

Parten de supuestos falsos: la teología no es ciencia, es pseudociencia. Tiene la estructura de la ciencia, pero no los elementos esenciales de la ciencia: hipótesis, pruebas, verificación, falsación, contraste y divulgación de las verdades a las que llega.

No lo es, primero porque no se dan hipótesis sino certezas absolutas de las que parte, certezas que lo son sólo para los que se las creen o las propalan como tales; no llega a certeza alguna sobre Dios o sobre los temas que trata; el pretendido conocimiento de la realidad última, Dios, es necesariamente negativo cuando no relativo o metafórico, porque de Dios siempre han dicho que sólo se puede decir lo que no es; hablan de las realidades divinas en términos excesivamente humanos; asimismo la teología parte de presupuestos nunca discutidos –tómense como ejemplos la revelación, la encarnación, la resurrección, la ascensión, la transustanciación-- sino aceptados; y por último es un revolver sobre asuntos míticos que imponen como verdades vitales.

Ningún científico dedicado a otras ramas del saber afines a la teología –por ejemplo filosofía, psicología e incluso biología— ha dado validez alguna científica a los logros teologales.

La enseñanza evalúa doctrina aprendida; la catequesis enseña y evalúa la fe y prepara para la recepción de los sacramentos. Y se quedan tan anchos, en la lógica de lo dicho anteriormente.


13. Una exigencia, lógica bajo su punto de vista, es la de que la enseñanza la impartan profesores cuya vida y moralidad sean congruentes con lo que enseñan porque en tal enseñanza está implicado el profesor con su propia vida; la selección de los mismos corre a cargo de la autoridad eclesiástica.

Contradicción absurda y ofensa al Estado que paga a los profesores. Si de moralidad o calidad humana se trata, el niño vería en el profesor cristiano un modelo en cualquier situación escolar: en el recreo, en las clases de lengua, no necesariamente en la clase de religión...

Y si de doctrina se trata, mejor es un buen profesional que una “buena persona” pero carente de metodología apropiada. Qué buenas personas son esas viejecitas que dan catequesis en “LA ANTIGUA”.

14. La religión eleva las potencialidades del hombre para ser más humano, dándole incluso la posibilidad de ser hijo de Dios e identificarse con él... ...hace posible que el ser humano se conozca a sí mismo, pues es Dios en Jesucristo quien revela su identidad: ser creado para amar y llamado a la vida eterna.

Opiniones de nuevo con petición de principio. Cualquiera de estas aserciones se puede negar y cualquiera puede vivir independiente de las mismas sin que sufra menoscabo su psiquismo: se sentirá más persona, menos alienado, menos atado a temores artificialmente generados, consecuente por necesidad con sus principios éticos, libre de ataduras para sentirse más persona.

¿Qué significa ser hijo de Dios? Nada absolutamente.

¿Qué es la identificación con él? Quizá, siguiendo determinadas corrientes psicológicas, la identificación con una mera idea de un Super Yo consensuado al que llaman Dios, idea teñida de sentimientos las más de las veces provocados.
Volver arriba